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lunes, 11 de febrero de 2013

Isla de Pascua ¿independiente?


Hanga Roa, Isla de PascuaHanga Roa, la única ciudad de Isla de Pascua, vive de y para el turismo. Los 85.000 turistas que visitan la isla cada año dejan una considerable suma de dinero a sus escasos 3.000 habitantes. Dinero que, en gran parte, se va para Chile. ¿Resultado?: generación de movimientos independentistas, ¡claro! Mirad este artículo que aquí os reproduzco aparecido en El Mundo, en agosto de 2010:

La situación política en la isla americana más alejada del continente se complica. Hace ya varios meses, justo después de que Sebastián Piñera accediera al poder, que El Parlamento Rapanui se manifiesta en contra de los gobernantes del pequeño territorio chileno de ultramar.

Los manifestantes piden al gobernador de la isla que renuncie inmediatamente de su cargo, pues ellos votaron por la coalición política que encabeza Sebastián Piñera, y sin embargo gobierna Pedro Edmunds Paoa, hasta hace unos días perteneciente a la oposición.

"Se ríen de nosotros. El Parlamento Rapanui trabajó para que ganara Piñera y nos han puesto como gobernador al antiguo alcalde de la isla, Pedro Edmunds Paoa. Este señor hasta hace unos meses era de Democracia Cristiana, la oposición política, perteneciente al grupo de La Concertación", manifiesta Leviante Araki, presidente del Parlamento Rapanui.


Protestas contra el gobernador

El grupo de isleños, encabezado por Leviante Araki (conocido habitualmente como 'Levi') y por la familia Rapu Tuki, lleva varios meses viviendo en un campamento improvisado frente a la Iglesia católica de Hanga Roa, capital y única ciudad de la isla.

Para demostrar su descontento durante los últimos días han tomado tres casas de propiedad estatal, habitadas en la actualidad por funcionarios públicos, que según los asaltantes, son terrenos ancestrales que les pertenecen.

La ocupación comenzó el jueves con la toma por parte de la familia Rapu Tuki de la casa donde funcionaba Bienes Nacionales que se encontraba desocupada, aduciendo que los terrenos les pertenecen históricamente a sus familias.

La última toma se ha producido en la casa de la concejala Amelia Olivares quien habita una propiedad del Ministerio del Interior. Una familia de isleños ha irrumpido en el domicilio y ha reclamado la propiedad "por tratarse de un terreno expropiado por el Gobierno y entregado para ser ocupado como casa habitación".

Las tomas se han mantenido sin registrarse hechos de violencia, y en los lugares se han instalado banderas distintivas de la etnia Rapa Nui, con la imagen de la isla con dos cabezas en sus extremos, de color rojo, sobre un fondo blanco.


"Chile es la Polinesia, no es América. Si los continentales están interesados en Isla de Pascua y ponen a sus políticos es porque aquí vienen 85.000 turistas al año, unas 20 veces la población de la isla, por el espacio aéreo y por el espacio marítimo", explica 'Levi'.

"Chile es una carga para Rapa Nui. Nosotros no somos una carga para Chile. Queremos ser independientes. Nadie nos hace caso. El año pasado tuvimos que cerrar el espacio aéreo y marítimo porque llegaban presos del continente y aquí nadie se hacía cargo de nada", añade el presidente del Parlamento.

"Estamos hartos de que la mitad del tiempo no haya luz porque los generadores son demasiado 'pencas' (malos). La NASA dejó aquí seis generadores y los chilenos se robaron tres. O de que los 'gringos' nos den su plata y se la lleven a Valparaíso para construir autopistas", comenta 'Levi'.

Su prima Sara Tuki reafirma la idea de Leviante: "Los rapa-nui somos ricos. Tenemos aire propio, alimentos propios, sueños propios, turismo propio. No queremos dar nada al estado chileno que tanto nos ha perjudicado. Queremos trabajar para nosotros, sin embargo ellos nos quitan nuestras ganancias".


El Consejo de Ancianos

Sin embargo, no todos piensan igual. El octogenario Alberto Hotus, máximo jefe del Consejo de Ancianos, con cargo vitalicio, cree que si fueran independientes la isla no podría autoabastecerse.

"Hablan mucho pero me gustaría ver a los pascuenses autogestionándose y produciendo sus propios bienes. Esta isla sería un desastre. Aún me acuerdo cuando aquí no había más que caminos de barro. Gracias al gobierno de Chile esto es otra cosa, les debemos todo lo que somos. Sin el continente no seríamos nadie", manifiesta Alberto.

"Aunque somos indudablemente polinesios, también somos americanos. Chile está en el continente americano, y nosotros formamos parte de Chile, así que nosotros también somos América", opina el máximo mandatario del Consejo de Ancianos.

Respecto a las diferencias políticas de Isla de Pascua, Alberto Hotus piensa que: "A mí no me gusta pronunciarme en cuanto a política se refiere, pero yo pienso que Pedro Edmunds lo va hacer bien".

domingo, 10 de febrero de 2013

Anakena, la playa de arena blanca



Hanga Roa, Isla de Pascua. En isla de Pascua solo hay una playa de arena dorada, la playa de Anakena, donde desembarcó Hotu Mana, el fundador legendario de la isla. El lugar está envuelto de misterio y magia. Entre las palmeras y allí donde acaba la arena se erigen siete moáis de espaldas al mar, cuatro de los cuales conservan su pukao o moño rojo. Es el Ahu Naunau cuya restauración tuvo lugar en 1978. Su director, Sergio Rapu, descubrió aquí que los moáis originalmente lucían ojos hechos de coral blanco.




En otro lugar de la playa hay un segundo ahu con un único moái: el Ature Huki, que fue re-erigido por Thor Eyerdhal en 1955. Se encuentra en un estado muy deteriorado y está siendo víctima del liquen que afecta a todas estas estatuas. Si no se hace algo rápidamente, este liquen acabará con los moáis y con todos los tikis de Polinesia (ver este post sobre los tikis de Hiva Oa en las Marquesas)
Anakena es uno de esos lugares de los que no te quieres ir. Me hubiera quedado aquí un día entero, hubiera esperado a que se fueran los turistas y hubiera dormido al pie de uno de los moáis mirando las estrellas y escuchando los susurros entre ellos bajo la luna. 
No tengo ninguna foto mía panorámica de toda la playa porque había que escalar una colina para obtenerla, pero dada la belleza del enclave voy a hacer una excepción y colocar una sacada de la web de alguien que sí trepó: es una maravilla.

viernes, 8 de febrero de 2013

Tangata Manu, el culto al hombre-pájaro

Hanga Roa, Isla de Pascua. Uno de los enclaves más emblemáticos de Isla de Pascua es el pequeño conjunto arquitectónico y ceremonial de Orongo, en el volcán de Rano Kau.

Hoy amanece despejado en Hanga Roa, capital y única población de la isla. Hugo me lleva en su taxi hasta la cima del volcán. Me acompaña una chica francesa que conocí ayer en Ahu Tongariki. Mientras subimos por la ladera del volcán dejamos a un lado la enorme pista de aterrizaje, de más de 3 km de largo, que la NASA construyó aquí como pista de emergencia para los transbordadores espaciales. 

Al llegar arriba, aparcamos el coche, andamos unos metros, nos asomamos y ....¡oooh! se nos aparece una de las vistas más espectaculares que recuerdo en toda mi vida: el circo del volcán, de más de 300 m de ancho, tapizado de incontables lagunas bordeadas de totora, con la inmensidad del océano Pacífico de fondo:


Tras disfrutar durante un largo rato de este espectáculo, seguimos la visita hasta el complejo ceremonial de Orongo donde se reunían una vez al año las diferentes tribus de la isla para celebrar la competición del hombre-pájaro o Tangata Manu. El concurso consistía en ser el primero en recolectar un huevo de charrán (manu tara) en el Motu Nui, el más lejano de los tres islotes que desde aquí en lo alto se divisan:

En Orongo los hombres más poderosos de cada tribu esperaban la llegada migratoria de los charranes en unas casas de piedra semi-subterráneas como ésta:

Cada tribu elegía a su hopu u hombre-pájaro, para participar en el concurso. Tras la llegada de los primeros charranes, desde aquí arriba los hopus descendían a pelo por el acantilado, nadaban hasta el islote ayudados de un flotador (pora) hecho de totora, sorteando hambrientos tiburones, buscaban un huevo de charrán y lo traían entero de regreso hasta Orongo. El primero que lo lograba era elegido Tangata Manu y se le concedía el gobierno de la isla durante un año. Se transformaba en una especie de deidad, le afeitaban y pintaban de rojo la cabeza y lo conducían a una cabaña sagrada en el volcán Rano Raku (ver post de ayer) si era de clanes orientales, o a la playa de Anakena (ver el de mañana) si era de clanes occidentales. Allí permanecía durante un año, alimentado por sirvientes. Además, al clan al que pertenecía se le concedía los derechos de recolecta de todos los huevos de Motu Nui.

En 1994 Kevin Reynolds y Kevin Costner llevaron al cine esta gesta en su película Rapa Nui. 

La película está muy bien realizada y documentada salvo que, por razones de guión, se mezclan el culto a los moáis con el del hombre-pájaro, cultos que no fueron coetáneos...pero bueno.

Resulta impresionante observar desde aquí arriba los tres islotes a lo lejos y pensar cuántos jóvenes perdieron la vida en este concurso, despeñados o devorados por los tiburones. En las piedras del lugar se pueden apreciar todavía los petroglifos originales que escenificaban estas gestas. En la primera foto de abajo el dios Makemake (creador de la humanidad y dios del culto al Tangata Manu) con dos hombres-pájaro:

Entre petroglifo y petroglifo, una lagartija me mira con cara de curiosidad:

La cultura del hombre-pájaro perduró en Rapa Nui hasta la llegada de los misioneros en 1860, cuando quedó prohibida. Los petroglifos y pinturas de este culto abundan por toda la isla, como éstas en el techo de la cueva de los caníbales:

jueves, 7 de febrero de 2013

Los moais de Isla de Pascua

Hanga Roa, Isla de Pascua. Hay pocas asociaciones tan fuertes como la que mantiene la isla de Pascua con sus moais. Es totalmente imposible (e inconcebible) encontrar un reportaje de la isla en donde no aparezca una imagen o una mención sobre esas misteriosas y apasionantes figuras.
Y no es para menos. Su historia es tan única como apasionante. Durante siglos, antes de la llegada de los occidentales, los rapa nui estuvieron esculpiendo y transportando enormes figuras de piedra que esparcían por toda su isla. Más de 600 se cuentan en la actualidad, y otras casi 400 a "medio acabar" en la cantera donde se tallaban, el volcán de Rano Raraku (foto)

Se cree que la producción de los moais comenzó en el siglo XII y duró hasta el XVII, cuando las guerras tribales internas acabaron repentinamente con su producción y provocaron su derrumbamiento en los templos o ahus.

Cuando uno visita la cantera del volcán Rano Raraku (justo en las espaldas del ahu Tongariki) se puede apreciar cómo los moais eran esculpidos directamente sobre la piedra. Allí perduran los restos a medio hacer y las cabezas esparcidas por aquí y allí.




Mucho más complicado y controvérsico es cómo transportaban semejantes piedras, a veces de hasta 20 m de largo y 80 toneladas de peso, por toda la isla hasta su destino final. Y eso no es todo. Quedaba por colocar el moño o pukau, una especie de gorro de 10 toneladas de peso hecho de piedra rojiza (2º moai en foto de abajo) que venía de otro volcán, el Puna Pau, a veces muy distante del templo ¿Cómo se lo colocaban al moai una vez erigido?

¿Y tanta energía y esfuerzo para qué? No se sabe a ciencia cierta el significado de los moais, pero se cree que representaban a los antepasados. Se colocaban siempre de espaldas al mar y de cara a la isla, para proteger a los habitantes de los malos espíritus marinos.

El templo o ahu principal es el Ahu Tongariki, restaurado en 1997. Hugo, un taxista de Hanga Roa, me lleva al lugar antes de que llegue el primer autocar de turistas. Resulta maravilloso encontrarse a solas con las 15 enormes estatuas mirando hacia el volcán, observándote con ese semblante misterioso, casi extraterrestre. Me vienen a la memoria secuencias de mi infancia cuando leíamos con mi hermano unos fascículos en donde el polémico escritor y conocido charlatán suizo Erik Von Däniken sostenía que estas estatuas fueron labradas y transportadas por seres de otros planetas.

Durante siglos los moais de Ahu Tongariki permanecieron tumbados y rotos en el suelo, fruto de las guerras tribales primero, y de un terrible tsunami después, en 1960, que los esparció a lo largo de más de 100 m. Tal era el estado de devastación de todo aquel complejo que durante muchos años se pensó que aquello no había quién lo restaurara, hasta que en 1997 llegaron los japoneses, con su expertise, sus grúas y sus 2 millones de $, y lo consiguieron. Si la enorme grúa japonesa ya tuvo dificultades para levantar alguno de esos moais, uno no puede dejar de maravillarse y preguntarse ¿cómo lo debieron lograr los rapas "a mano" hace siglos?

Quizás sí que con la ayuda de los extraterrestres...

miércoles, 6 de febrero de 2013

Isla de Pascua, Rapa Nui o Easter Island

Hanga Roa, Isla de Pascua. Hace unos días una amiga mía me preguntaba si escribiría algún día sobre la Isla de Pascua. Dio en el clavo. Yo sabía que me estaba dejando una isla del Pacífico por abordar, pero no caía en cuál era. Ahora sí: Isla de Pascua, año 2003.

Isla de Pascua, o Rapa Nui, fue descubierta por los occidentales un domingo de Pascua de 1722 por el holandés Jacob Roggeveen. ¿Y qué hacía un holandés por aquella zona del Pacífico en el siglo XVIII si ellos siempre venían a Oriente por Asia? Resulta que el tipo andaba buscando la denominada Tierra de Davis, una enorme masa terrestre que el pirata Edward Davis decía haber visto en 1687 al oeste de la isla de Juan Fernández, frente a Chile.

Pero Roggeveen se encontró no con una gran masa de tierra sino con una minúscula isla, no más grande que dos veces Formentera, aislada del resto del mundo, y habitada por seres que adoraban unas figuras enormes.

Isla de Pascua es Polinesia tanto como Tahiti, Hawai o Nueva Zelanda. Antes de la llegada de los chilenos (políticamente la isla pertenece a Chile), Rapa Nui estaba habitada por polinesios que llegaron con sus canoas procedentes de las Marquesas. No se sabe con certeza cuánto tiempo hace de esto, pero las últimas investigaciones apuntan hacia una fecha mucho más cercana (alrededor de 1200 dC) de lo que se había venido aceptando hasta ahora (900 dC). Así que cuando Roggeveen visitó la isla, los rapa nuis quizás llevaban solo 5 siglos en aquél recóndito rincón del Pacífico.

La colonización de la isla debió de estar precedida de multitud de intentos fallidos. Intentos de valientes polinesios que se adentraron en el vasto océano a la conquista de nuevas tierras, y que solo vieron agua y más agua hasta que perecieron. Topar por casualidad con una minúscula isla perdida en la inmensidad del océano a miles de km de cualquier otro trocito de tierra, es, si uno se pone a calcular, tremendamente improbable. Basta que pases a unas cuantas millas de su costa, o pilles un día nublado, y zas...te la pasas de largo.

En esta ocasión, yo sí que no me la pasaré de largo, procedente de Tahiti y a bordo del vuelo de Lan Chile. Por cierto, es una muy buena opción llegar a Tahiti con esta compañía pues el tramo Santiago-Papeete hace escala en Isla de Pascua y permite quedarse aquí unos días para visitar la isla.

Un buen día para haber ido a visitarla hubiera sido el 11 de Julio de 2010: hubo un eclipse total de sol, algo improbabilísimo. Ya son raros los eclipses de sol por sí solos, imaginad ahora que encima la sombra de la luna pase por un lugar tan preciso. Quizás sea tan improbable como haber encontrado vuelo y permiso para venir aquí ese día, pues las autoridades, temiendo un colapso total de la isla, restringieron a 3.000 el número de afortunados.