martes, 25 de junio de 2013

La Córcega prehistórica: los menhires antropomorfos de Filitosa



Filitosa, Córcega

La isla de Córcega fue muy dinámica en el neolítico, por allí el 6.000 aC. Los pueblos se hicieron más sedentarios, la ganadería experimentó un auge y se comenzó a construir casas con muros fortificados. Fruto de toda esta actividad son los numerosos monumentos megalíticos que se encuentran dispersados por la mitad sur de la isla. Sólo en la región de Sartène se han descubierto más de 500 yacimientos prehistóricos.

Destacan los 258 menhires de Palaggiu, los altos y rosados menhires de Santari, el dolmen de Fontanaccia y el asentamiento neolítico de Renaggiu, el más antiguo. Pero sin duda el más conocido y bello yacimiento prehistórico de la isla es el de Filitosa, a medio camino entre Ajaccio y Bonifacio, cerca de la ciudad de Propriano.

Rumbo a Bonifacio y sin haberlo planeado, me encuentro de sopetón con ese lugar y decido hacer un alto para visitarlo. Es Junio de 2012 y fuera comienza a hacer un calor insoportable, con lo que la tentación de saltármelo es importante. Total...a mí nunca me ha atraído la arqueología -pienso. Pero algo en mi interior me dice que debo superar 

al demonio y finalmente accedo a la visita.



Los primeros descubrimientos de material arqueológico de este enclave datan de 1946 cuando el francés Cesari, propietario de estas tierras, se dio cuenta de que esto era una mina. Hoy, el lugar es administrado por sus herederos, que, debo decir, lo han conservado con gran gusto y cura, entre olivos y robles, y verdes prados con ganado. Todo un encuadre digno de las mejores postales.



L
os objetos más ancianos hallados en Filitosa (puntas de flecha, cerámica, etc...) datan del 3.300 aC. Más tarde, entre 1.800 aC y 1.100 aC, los habitantes de este lugar erigieron sus famosos menhires antropomorfos de 2-3 m de altura, al parecer, para ahuyentar a los torreanos, pueblo que invadió Córcega por allí el 1.500 aC. El invasor derribó los menhires y construyó aquí una ciudad fortificada, oppidum, que dominaba el valle del Taravo. Todavía se aprecian las ruinas de algunas paredes, hoy rescatadas de la vegetación. Fue entre esas ruinas que el arqueólogo francés Grosjean descubrió una de las más importantes hileras de menhires conocidas. Uno de ellos, apodado Filitosa V, da la bienvenida al lugar.



Casi todo lo encontrado en Filitosa data de entre los siglos VIII y II aC. Al llegar el cristianismo, los menhires fueron considerados paganos y de nuevo destruidos, y sus restos agrupados en pilas, como vulgares piedras (para que luego nos quejemos de los talibanes destruyendo budas en Afganistán!).




En total, hasta 20 menhires se han encontrado en este yacimiento, la mitad de todos los hallados en Córcega. Algunos tienen una expresión curiosa, como si te estuvieran mirando fijamente y diciéndote algo.


De otros solo se conservan sus restos.



Se ve que esto de los menhires antropomorfos no fue cosa exclusivamente de esta isla, sino que también lo practicaban otras poblaciones en 4 islas más del Mediterráneo: Cerdeña, Malta, Mallorca y Menorca. 


Y para acabar, el Filitosa IV, de 3 m de altura (qué lástima que no había nadie a su lado para comparar el tamaño)

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