jueves, 20 de junio de 2013

Por el interior de Chipre



Pafos, Chipre

Descubrir en coche el interior de Chipre y sus tesoros culturales y paisajísticos, es todo un placer. Mi tour comienza en en el mismo Pafos, donde en medio de una plaza se encuentra la iglesia de Panagia Theoskepasti, dedicada a la virgen María (Panagia). La iglesia fue construida en el siglo X, cuando Chipre formaba parte del imperio bizantino.



Dirección a las montañas de Troodos, y a tan solo 10 km de Pafos, uno se encuentra con el Monasterio de Agios Neofitos (San Neófito). Neófito fue un monje y ermitaño chipriota que vivió en el siglo XII. Tras un viaje a Tierra santa, se vino a vivir a una cueva en este lugar. Los creyentes de Pafos le traían comida y regalos. Al morir un discípulo suyo fundó este monasterio.









Siguiendo hacia las montañas de Troodos, uno se encuentra con numerosos viñedos y pueblos perdidos.





En Troodos hay un conjunto de 10 iglesias bizantinas patrimonio de la Unesco, así como numerosos monasterios. Me llama la atención el de Kykko, el más grande de todo el país.



Su construcción se remonta al período bizantino, a finales del siglo XI, aunque a lo largo de la historia el conjunto ha experimentado varias reconstrucciones. Alberga numerosos frescos e íconos, así como antigios manuscritos, esculturas en madera, e importantes documentos relativos a la historia del Monasterio.

El ícono más precioso es uno de la Virgen María, obra del apóstol Lucas quién lo pintó habiendo conocido a María. Dicho ícono tiene su origen en Egipto de donde pasó a Chipre por donación del emperador Alejandro I Comneno. Apenas llegó a Chipre comenzaron a atribuírsele prodigios convirtiendo al monasterio de Kykko en meta de peregrinaciones. En 1576 el ícono fue recubierto de un revestimiento de plata y oro que lo oculta casi completamente.



En el monasterio abundan por doquier los mosaicos de escenas bíblicas.




El monasterio de Kykko ha sido siempre un faro de luz por la santidad y la ciencia de los monjes que allí han vivido, como el abad Makarios, monje antes de ser obispo y posteriormente Jefe de Estado, cuyo cuerpo descansa aquí.





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