miércoles, 20 de febrero de 2013

De Kaikoura a Kaiteriteri



Kaiteriteri, South Island, Nueva Zelanda

Tras el encuentro con los albatros, pongo rumbo hacia el Parque Nacional de Abel Tasman, en el NW de la isla, uno de los más populares de este país. Es un trayecto largo, de 304 km. Además, quiero perderme por uno de los sounds de Marlborough, o sea que voy a estar casi todo el día conduciendo.

Desde Kaikoura a Blenheim la carretera trascurre por la costa. Hay un par de puntos donde uno puede pararse para ver las colonias de focas (Oahu Point) o simplemente contemplar las playas. Contrariamente a lo que indican las guías para este tramo que lo califican de magnífico, a mí no me entusiasma. Es cierto que hay vistas panorámicas, pero las playas están sucias de algas y troncos, son de arena gris y el agua es de ese turquesa opaco de los pantanos.

En Picton, lugar donde llegan los ferries procedentes de Wellington en la isla Norte, hago una parada.



En principio debía dormir aquí, pero no me acaba de convencer el lugar por su movimiento de turistas ferry arriba-ferry abajo, así que me acerco hasta el hotelillo Tombstone donde tenía reservada una habitación y le digo al míster que me lo he pensado mejor y que sigo mi ruta. Tras un sermón de "voy a perder la habitación" y todo eso, mi carita de pena convence al tipo y me dice que OK, que puedo proseguir mi viaje. A ver, tenía colocado el cartel de "no vacancy" así que seguro que en el próximo ferry caería algún turista...¡tampoco hay que dramatizar tanto!

Saliendo de Picton dirección W, uno se encuentra con un entresijo de bahías e islas conocido como los Marlborough Sounds. En principio tenía previsto meterme hasta el final del sound de Kenepuru de 73 km de longitud, pero a medio camino desisto. Así que tomo una foto del lugar (foto del inicio) y me doy media vuelta.

Tras una infinidad de curvas, llego a Neslon y prosigo hasta la entrada sur del Parque Nacional de Abel Tasman, en el pueblecito de Kaiteriteri. Aquí se respira ya otro ambiente.



No tengo nada reservado y comienzo a mirar posibilidades para pasar la noche, pero me encuentro con un "no vacancy" por todas partes. Sigo un poco hacia el N hasta Marahau, la entrada del parque. Se está poniendo el sol: la buena noticia es que las luces son fantásticas para la fotografía. La mala es que no encuentro ningún lugar para dormir.



Vuelvo a probar en Kaiteriteri y veo un camino que señala "Spa Kimi Ora: vacancy". Se ha puesto el sol y no está el horno para bollos, así que decido quedarme a cualquier precio. Al llegar, la simpática señora me dice que les queda una habitación disponible, que tiene buenas vistas y que el spa tiene restaurante. Y lo mejor, ¡un precio por debajo de lo que esperaba!


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