lunes, 3 de septiembre de 2012

La vecindad de la bomba atómica



Mangareva, Les Gambier, Polinesia Francesa

Tan solo 400 km separan Rikitea de los atolones de Mururoa y Fangataufa, donde los franceses realizaron sus pruebas nucleares, por decirlo suavemente, o donde hacían explotar sus bombas atómicas por decirlo claramente.



Francia ha realizado un total de 210 ensayos nucleares a lo largo de toda la historia. Los 18 primeros tuvieron lugar en Argelia, durante la década de los 60. Más tarde, como Argelia quedaba demasiado cerca de París, los desplazaron al otro lado del mundo, no fuera que la radioactividad afectase a sus conciudadanos. Así que eligieron un sitio apartado, en donde los habitantes no entendiesen mucho de radioactividad: la Polinesia Francesa. Allí, a partir de 1966 se llevaron a cabo los 192 ensayos restantes, 45 aéreos y 147 subterráneos.



Por cierto, los ensayos nucleares se clasifican en cuatro tipos: (1) atmosféri-cos, (2) subterráneos, (3) extra-atmosféricos y (4) submarinos, tal como muestra el dibujito de la izquierda (¡ayyy, qué haríamos los blogeros sin Wikipedia!)
Los últimos ensayos que los franceses ejecutaron en Polinesia tuvieron lugar en 1995, justo antes de que Francia firmase el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, en 1996. Actualmente 51 países todavía no han ratificado el tratado y 17 ni siquiera lo han firmado, como India, Pakistán o Corea del Norte.

El despliegue de efectivos y el presupuesto que Francia destinó a toda esta historia fue absolutamente descomunal. Entre 1964-1966, la Marina francesa envió más de 100 buques para la construcción de las instalaciones del Centro de Experimentación del Pacífico (CEP) en Polinesia Francesa, incluyendo una sede en Papeete, la base aérea de Hao (460 km al noroeste de Mururoa), el polígono de tiro atómico de Mururoa, y el polígono de tiro atómico de Fangataufa. 

En el verano de 1965, se crea el Grupo Aeronaval del Pacífico (denominado Grupo Alfa) con más de 3.500 hombres y siete buques, entre navíos escoltas, petroleros y portaaviones (abajo, aeropuerto de Hao, donde los franceses construyeron una pista de aterrizaje de 3.300 m de largo para acoger grandes aviones militares)



Eso fue mientras duraron las pruebas. Pero el gasto y despliegue no acabó con la última bomba, ni mucho menos. Como compensación a los 275.000 habitantes de estas tierras por toda esta movida, Francia destina cantidades ingentes de euros cada año en infraestructuras, escuelas, salud, transporte, ayudas, etc...Exactamente a Francia le cuesta su querida Polinesia 1.500 millones de euros al año, o lo que es lo mismo, 5.500 euros por polinesio.

A pesar de todas estas pruebas nucleares y de toda la radiactividad liberada, los informes franceses aseguran que la incidencia de cáncer no ha aumentado. Por ejemplo, un estudio epidemiológico realizado sobre el período 2000-2004 concluye que la tasa de mortalidad por cáncer en Polinesia es incluso menor que en Francia: 271 por cada 100.000 polinesios, frente a 288 por cada 100.000 franceses. Y eso que el polinesio no va tanto al médico ni se cuida como en Europa, por lo que los cánceres aquí se detectan en estado más avanzado y son, por tanto, menos curables. Aparte, muchos de los casos de cáncer de tiroides presuntamente achacados a la radioactividad son, de hecho, consecuencia de la obesidad -que aumenta vertiginosamente en esta población- y no de las pruebas nucleares. Hay que ir con muchísimo cuidado con las conclusiones.

También se han realizado estudios epidemiológicos sobre la incidencia de cáncer según la distancia a Mururoa, en concreto, sobre poblaciones a menos de 500 km, entre 500 y 1000 km, y a más de 1000 km. No hay diferencias significativas. Además, en otro estudio, cuando se comparó la incidencia de cáncer entre Polinesia y Hawai (a 5.000 km de distancia) o Polinesia y Nueva Zelanda (también a 5.000 km de distancia), salió igual en el primer caso, e incluso menor en el segundo. ¿Será que al final la radioactividad resulta saludable y todo?

En 1987 Cousteau fue invitado a visitar Mururoa con el Calypso. Pasó 5 días con total libertad, tomando las muestras que creía necesarias y haciendo las pruebas que consideraba pertinentes, valorando y buscando el efecto de l’atomique. Su conclusión tras la expedición: aucun danger.
Por último, conocí a un ingeniero francés en el Aranui, el carguero que va a las Marquesas, cuyo trabajo era medir niveles de radioactividad en todas partes: suelo, agua, lechugas, frutas, peces, carne, huevos...Me dijo a mí personalmente que los niveles que él estaba registrando hoy aquí eran inferiores a los que hay en Francia (!)

Así que finalmente, a este país se podría pensar que le ha tocado la lotería: compensaciones a mansalva por una radioactividad, real pero controlada, que aparentemente no ha ocasionado ningún daño demostrado a la salud de la población.

Pero como en todo, siempre hay dos versiones. Michel me explica cosas que no salen en los informes, aunque hay que vigilar mucho con el efecto "boca-oreja" por el que las historias se maquillan a discreción de quien las explica y acaban totalmente distorsionadas. Me cuenta que durante los ensayos nucleares los franceses construyeron refugios atómicos en la isla de Mangareva. Tuvieron a toda la población encerrada en ellos durante varios días. Luego los desmantelaron, seguramente para ayudar a olvidar este episodio de la historia. Les dijeron que toda la radioactividad se concentraba en los techos de los refugios atómicos, no en el suelo (!), así que les aconsejaron protegerse bajo techos o árboles durante unos días...como si la radioactividad fuera una especie de lluvia. Una aberración. Ellos no se lo creyeron, el mangareviano es bondadoso pero no idiota.

Michel dice que aquí casi todas las personas padecen un cáncer antes de los 50 años de edad, algunos antes. Los franceses no lo reconocen y no les pagan los gastos médicos. Me cuenta que hubo una época en que murieron todos los caballos y todas las cabras. Ahora sobreviven, pero entonces no. Y yo, por mi parte, me percato de algo muy extraño: no hay ni una sola especie de ave terrestre en la isla, algo que no había visto en ninguna otro lugar de la Polinesia. Ni las omnipresentes tortolitas cebra, ni el abundante antojitos, nada, cero piu-piu por las mañanas. Los informes lo achacan al cambio en la vegetación...

La alcaldesa, por su parte, me contaba anoche que el porcentaje de casos de envenenamiento por ciguatera (ingesta de peces contaminados con un tipo de alga microscópica que el pez soporta pero que el ser humano no) ha aumentado con las pruebas nucleares.

Al final, cada uno dice la suya y cuesta sacar una conclusión fiable. Pero os diré una cosa: soy científico de profesión y llevo muchos años en el ramo de la medicina, por lo que conozco lo que es un estudio científico-médico, y la seriedad y rigor que conlleva su elaboración.Yo particularmente haría mucho más caso de las conclusiones de esos estudios que de las historias que cuenta la gente. Sobre lo que ya no puedo decir nada es de lo que Francia ha podido guardar en una carpeta bajo llave. Y parece ser que sí guardó información "clasificada".

Aún así, creo que el balance global entre el impacto de las pruebas nucleares realizadas en Polinesia Francesa y la compensación que han recibido y siguen recibiendo los habitantes de este territorio por parte de Francia, claramente favorece al habitante. Sin duda hoy en día el polinesio disfruta de un nivel de vida muy superior al que le tocaría de no haber sido por esas pruebas. Sólo hay que ver cómo están sus vecinos Tonga, Kiribati, Tuvalu o Samoa.

Así pues el saldo queda como sigue: por un lado dos islas deshabitadas contaminadas (Mururoa y Fangataufa) de las 118 islas que componen el territorio, y por otro, 275.000 almas que viven mejor que nunca.

Esa noche, me hago un autorretrato en el pontón y...sorpresa: desprendo un resplandor ¿será la radioactivdad? :-)

4 comentarios:

  1. uf que mal rollo!! Te mando un poco de informacion sobre el habitante de Kamaka. El blog donde aparece merece un vistazo. Ponte a cubierto...no vaya a ser...

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  2. perdona no incluí el link...:-)

    http://oceans-taraexpeditions-es.blogspot.com.es/2011/07/ser-dueno-de-una-isla-desierta-y-no.html

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  3. Buena info!!! Me sirvió para un final de Geografía! Saludos desde Argentina!

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