sábado, 1 de septiembre de 2012

Un paseo por el lagon de las Gambier



Mangareva, Les Gambier, Polinesia Francesa

Hoy los hijos de Benoît nos proponen visitar las diferentes islas que componen el archipiélago de las Gambier. Hace un día clarísimo, fresco, sin viento y con una luz excepcional. Qué más puedo pedir.

La excursión comienza en Rikitea, en cuyo muelle nos espera Benoît y sus hijos Ben y Paul. Me acompañan una pareja de belgas con un equipo fotográfico de los que no se acostumbran a ver por esos mundos. El, Luc, me dice que lo ha conseguido gracias a una promoción laboral por sólo 700 €. A lo tonto a lo tonto, calculo que como mínimo lo que lleva ese hombre en su bolsa sobrepasa los 20.000€, y, lo más sorprendente, nunca antes ha tenido una cámara fotográfica. Esta excursión promete.




Nuestra primera escala es en la isla de Akamaru y su islote vecino Mekiro. Allí se encuentra la catedral de Nôtre Mère de la Paix, construida (cómo no) bajo las órdenes del padre Laval en 1862. Aquí no vive nadie, pero el interior de la iglesia permanece impecablemente bien cuidado y limpio.

Fuera, frente a la iglesia, hay un antiguo horno de pan hecho de piedra. Ben posa para la foto.


Anteriormente, en la época anterior al padre Laval y también durante su estancia, aquí vivía gente. Fue a partir del siglo 20 cuando los habitantes del archipiélago se desplazaron en masa a la isla principal, Mangareva.

El agua alrededor de la isla de Akamaru es de una claridad y color como nunca antes he visto en ningún otro lugar. Dicen que el lagon de Bora Bora tiene los colores turquesas más bonitos de la Polinesia: se equivocan, nada supera el colorido de este lugar. Juzgad vosotros mismos sino:



Seguidamente hacemos una pequeña parada en el islote vecino de Mekiro, desde cuya cima se divisa un panorama imponente:






Tras un agradecido baño en estas aguas tranquilas, los Benoît dirigen la embarcación rumbo hacia una pequeña isla denominada (poco originalmente) Île-aux-oiseaux, o isla de los pájaros. Al otro lado de la isla se encuentra el arrecife, frente al inmenso Océano Pacífico.








Por si no tuviéramos suficiente con tanta belleza y colorido, a continuación desembarcamos en la isla de Taravai, donde nos encontramos con otra iglesia: la de Saint Gabriel, acabada en 1868. Actualmente, el censo de habitantes de la isla es de...tres personas.





Finalmente nos dirigimos a la isla de Aukena, donde se construyó la primera iglesia de piedra de Polinesia, y también una escuela. Pero ya no cuelgo más fotos porque llevo muchas. Tan sólo la de la llegada de vuelta a Rikitea, con su estupenda catedral de Saint Michel en obras.



Bueno, va, una más (es obligada, lo siento): tras este largo e intenso día, al llegar a la pensión me encuentro con un atardecer en el pontón de los que hace historia. Aquí os dejo la prueba:

2 comentarios:

  1. Parece lo suficientemente lejos para que el turismo devorador lo respete...
    Una curiosidad Xavi: Que sabes de la isla Kamaka al sur del lagoon y su único habitante, John Reasin?

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    1. Pues no sé nada de ese individuo, Chris. No llegamos hasta esa isla. Debe ser un tipo muy especial no?

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