martes, 2 de octubre de 2012

Una vuelta por Tongatapu, la isla principal de Tonga





Nuku'alofa, Tongatapu,Tonga

Me despierto con el kikirikí de los gallos polinésicos. No falla, en todo el Pacífico los gallos dejan oir su griterío mucho antes del alba, a veces durante toda la noche.

Me levanto de la cama a las 7 y me afeito una barba bastante crecida que, no sé si es de 3 o 4 días pues al cruzar la línea de cambio de día en medio del Pacífico me robaron un día. Sí, algo muy raro que todavía no soy capaz de asimilar: el día 2 de Agosto de 2004 no existió para mí. ¿Lo viví? No lo sé. Lo único que sé es que en medio del Pacífico nos dijeron por los altavoces del avión: "por favor, adelanten un día el calendario de su reloj: donde pone día 1 pongan día 3". Y así lo hice ¡qué sensación de impotencia cuando te roban un día de tu vida!

En Nuku'alofa me hospedo en Winnie's, una pensión familiar de backpackers recomendada en la Lonely. Doy un paseo de reconocimiento por los alrededores y me percato de que aquí los hombres visten una especie de faldón un poco particular



Llamo por teléfono a Toni's Guesthouse para apuntarme al tour de un día por la isla de Tongatapu. Toni es un tipo británico, algo sarcástico y un poco pasado de vueltas, de unos 65, fumador empedernido y con coleta. Un ex-hippie, diría yo. Lleva su guesthouse desde hace años y es toda una institución en la isla.


Tongatapu es una isla pequeña. Una única carretera la rodea, atravesando plantaciones de piñas, taros (mandioca) y cocoteros. Los highlights del tour son una palmera con un tronco bifurcado (aparentemente la única que se conoce), murciélagos gigantes colgados de los árboles (los llamados zorros voladores), la punta Abel Tasman (donde tuvo lugar el primer contacto con un europeo en 1643), unos blowholes en el sur (surtidores de agua que se forman con el oleaje), playas de arena blanca, y un lugar arqueológico con una piedra a lo Stonehenge (el trilhiton de Ha'amonga 'a Maui). Por ese orden, aquí os dejo las fotos de esas "maravillas".









Una de las cosas que no pasan desapercibidas en esta isla es la originalidad de sus cementerios, con sus tumbas rodeadas de botellas de vidrio y de grandes pancartas. Nunca había visto algo igual.




Al final del día, a eso de las 6 de la tarde y ya casi de noche, Toni me devuelve a la pensión. Mi primera cena tongana tiene lugar en el Waterfront Restaurant, un restaurante italiano (sí, la tentación es grande) clasificado como "top-end" en la Lonely Planet. Sin duda, un acierto.

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