lunes, 8 de octubre de 2012

Uoleva



Uoleva, Islas Ha'apai, Tonga

Hoy me despierto con el ruido de las olas, no con los gallos. La patrona de hotel se encargó de que no hubiese gallos en la zona, dice.

El desayuno es bueno y abundante. Mozart continúa como música de fondo y fuera las ballenas siguen resoplando. A eso de las 10 Jürgen me acompaña en coche a Pangai, en Lifuka. Allí, en el muelle, un taxi-boat me llevará a Uoleva, una pequeña isla al sur de Lifuka (es Lifuka, con "a", no Lifuku como lee el mapa)



En Pangai, justo delante del muelle, hay una iglesia de nombre Santa Teresa de Avila. Poco debería imaginarse la carmelita castellana que un día su nombre figuraría en las paredes de un templo en Lifuka. 


Hoy es domingo y la gente va a misa. Tonga es un país muy religioso y el domingo es día de obligado descanso. De hecho, ha sido casi un milagro conseguir transporte para hoy. Le pregunto a Diana, la conductora del taxi-boat, si no le importa retrasar un poco la salida hasta que acabe el oficio. Y me meto en la iglesia para ver una misa tongana, que resulta ser mucho más "light" que los oficios dominicales de Tahiti.




Al finalizar, Diana me lleva finalmente al Diana's Resort en Uoleva, donde tengo previsto hospedarme los próximos tres días. Tras 30 minutos de trayecto llegamos finalmente al Resort. Desembarco y el patrón, Kadafi, me muestra mi fabuloso bungalow y el cuarto de baño colectivo. Son estos:




Creo que nunca había estado en un resort con semejante lujo. Sin electricidad y sin agua caliente, esto es increíblemente básico. Además, hace mal tiempo.

No tardo mucho en cambiar mis planes. Hablo con Kadafi y le digo que no van a ser tres noches...que me voy mañana mismo.

Por suerte en el resort hay un grupo de jóvenes británicos con los que entablo amistad. A los 5 minutos de charla alguien grita "ballena, ballena" y en un periquete estamos todos montados en la lancha del hijo de Kadafi persiguiéndola. Uno de los ingleses se tira al agua, pero no consigue ver nada porque la ballena estaba navegando, no descansando que es cuando se ven bien desde el agua. Nos quedamos con un par de fotos desde la barca.



Llegan las 5 de la tarde y "dinner is ready". Nos metemos todos en la cabaña-cocina-comedor, de techo de papel de aluminio, con dos candelas de aceite y una mosquitera, y degustamos el "humu" o cerdo cocinado a la polinésica.



Al acabar encendemos un fuego y continuamos nuestras charlas. Por desgracia, la lluvia pone punto final a la velada y cada uno se retira a sus aposentos. En mi cabaña extiendo la tela antimosquitos deshaciéndome antes de una araña que estaba por la parte de dentro. Mañana será otro día.

3 comentarios:

  1. Si la cosa se pone fea, creo que se puede cruzar a pie a Lifuca...Mola el resort!!

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  2. Efectivamente Chris, pero...¿cómo sabes eso? ¿has estado allí?

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  3. No, pero google earth da para mucho...Algún día caerá...

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