viernes, 20 de julio de 2012

El hotel Intercontinental de Papeete



Papeete, Polinesia Francesa

Esta tarde cojo el vuelo de Maupiti a Papeete. Elgine, la madre de Sara, me han trenzado dos collares de tiarés. Como es tradición en esta tierra, Toimata me corona antes de mi partida y me da dos besos. Me dice que la próxima vez que venga voy a ver reformas importantes en la pensión pero no me dice cuáles... misterio.

Como en el pequeño aeródromo de Maupiti me sobra tiempo hasta el despegue de mi vuelo, me dedico a contar cuántas flores de tiaré hay en cada collar. Me quedo boquiabierto: nada menos que 300 (nota VIP: hay que decir que no todo el mundo recibe collares tan elaborados como estos y que Elgine ha tenido este gesto conmigo por mi lealtad a su pensión). Es impresionante el tiempo empleado en su elaboración...y lo poco que duran. Por la noche ya están medio mustios, y acaban tristemente en la basura.



El vuelo desde Maupiti es directo y dura 1 hora. En Papeete, los de la agencia Lardasquesí se han marcado un detalle y me han puesto en el Intercontinental Beachcomber, mi hotel preferido. Al divisarlo desde el avión (abajo) siento un buen rollito por dentro. Aquí me hospedaré las próximas 3 noches. Luego, tengo como encargo cubrir el barco carguero Aranui que abastece a las Marquesas. Pero eso será a partir del sábado día 21.



El Beachcomber se encuentra a 5 minutos del aeropuerto y a 10 de Papeete. A pesar de ser uno de esos hoteles de lujo, tiene un encanto especial, por su construcción y por el enclave. Los edificios son de dos pisos, hechos con motivos locales. Hay un gran lagonarium donde uno puede bañarse entre multitud de peces de colores. Pero sobretodo, tiene los mejores atardeceres imaginables: frente al mar y con las impresionantes montañas de la isla de Moorea de fondo. Es uno de mis lugares preferidos.



Hoy es miércoles, y todos los miércoles, a las 20:30 h actúa aquí, frente al restaurante, un grupo de danza de las Marquesas. Al bajar a cenar me encuentro casualmente con una chica que conocí en Tubuai el año pasado. Está pasando una semana en el hotel, con su hija. Tenía una mesa reservada en primera fila y me invita a que la acompañe para ver el espectáculo. ¡Eso es tener suerte amigo! -pienso. Gracias a ella puedo conseguir estas fotos:






1 comentario:

  1. Ostres Xavi, m'he passat mitja tarda engantxada als teus blogs... no sabia que publicaves tant sovint! Ara et seguiré més d'aprop.

    I també, per molt anys (vaig molt retrassada... sorry!!) Ah, i també petonets!

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