sábado, 15 de diciembre de 2012

El volcan Haleakala de Maui



Maui, Hawai

Dicen que más de medio millón de personas visitan el parque nacional del volcán Haleakala en el centro de Maui. Es lo que tiene Hawai: puede que sea bonito, pero esto es Disneyland.

Programamos el despertador para las 4 de la mañana. Sí, hay que madrugar para ver la salida del sol, como lo hizo Mark Twain, quien tras presenciar aquí el alba escribió: "Fue el espectáculo más sublime que jamás he presenciado y creo que su recuerdo permanecerá conmigo para siempre". Bueno...unas palabras que podrían haber salido de la boca de cualquiera de los que nos encontramos aquí hoy. Francamente, me esperaba algo más "poético" de la mano de Mark. Sea como fuere, nos disfrazamos de turista y subimos semidormidos al autocar que nos lleva hasta las alturas, a 3000 m. Al llegar, la gente se hacina como ovejitas alrededor del Visitor Center. Hace falta pedir permiso para poder hacer una foto y ver algo.



Desde el mirador se aprecia la niebla que lentamente se va disipando a medida que el sol va haciendo acto de presencia.




En los alrededores abundan los Argyroxiphium o dagas de plata, una planta de la familia de los girasoles cuyas hojas plateadas tienen forma de lámina de puñal. Se trata de una familia endémica de Maui y Hawai, que viven en las alturas volcánicas.



Al cabo de una hora el bus nos devuelve al lugar de partida. Pongo una X en la casilla de "visita al volcán Haleakala". Odio el turismo industrial.

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