lunes, 3 de diciembre de 2012

Una noche estrellada en Bokissa



Isla Bokissa, Espíritu Santo, Vanuatu

Espíritu Santo es la mayor isla de Vanuatu y una de las más extensas de las 30.000 islas que componen Oceanía. Aún así, su tamaño es solo un poco superior al de Mallorca.

El avión proveniente de Port Vila aterriza en el aeropuerto de Luganville, la población más importante de Espíritu Santo y segunda ciudad en tamaño de Vanuatu. Aquí se la conoce abreviadamente como Santo.


Un taxi-boat me lleva hasta el Bokissa Resort, en la pequeña isla de Bokissa, a 10 km de Santo. La isla es pequeña y tranquila. De hecho, es propiedad del dueño del resort, Dave, un australiano que junto con su mujer lleva el hotel bajo principios ecológicos y sostenibles.



Es tarde y se ha hecho de noche, así que tras dejar mis bártulos en el bungalow, me acerco al restaurante para cenar.

El bungalow queda cerca de la orilla y hoy es noche cerrada, libre de toda contaminación lumínica, sin luna y con un millón de estrellas ahí arriba. De hecho la claridad es tan alta que se aprecia un fenómeno astronómico visible en raras ocasiones: la luz zodiacal. Se trata de una débil banda luminosa observable unas horas después de la puesta del sol que se extiende a lo largo del plano de la eclíptica (el plano de nuestro sistema solar). Es la luz solar reflejada en el polvo y rocas más o menos pequeñas que pululan sueltas por el sistema solar. Esta es la primera y única fotografía que he podido sacar nunca de este fenómeno.



Más tarde, una vez ha desaparecido la luz zodiacal aprovecho la claridad de la noche para disparar alguna foto de la Vía Láctea que hoy está espléndida. Primero con el 50 mm f1.8 enfoco hacia la Cruz del Sur y el "saco de carbón" (la mancha negra que se ve en la parte superior de la foto de abajo) formada por polvo intergaláctico que tapa la luz de las estrellas. En la parte de abajo de esta misma foto se puede adivinar la rosada nebulosa de Carina. A la 1h de ella se encuentra el cúmulo abierto NGC 3532, y, a las 9h, las denominadas "Pléyades del sur". Increíble.



Cambio de lente y pruebo con el gran angular de 20mm. Ahora la Vía Láctea luce todo su esplendor, larguísima, sobre el horizonte. En la foto vertical, la Cruz del Sur y el Saco de Carbón quedan en la parte inferior de la imagen, casi en el horizonte. En la siguiente se aprecia el centro de nuestra galaxia, a 28.000 años luz de nosotros. 




Siempre me ha resultado curioso pensar que cuanto más lejos de nosotros están los objetos celestes, más jóvenes los vemos. La luz "tarda" en llegar a su destino, así que vemos los astros muy distantes como eran hace mucho tiempo, no como son ahora. Así que la foto de arriba es una foto del pasado, de hace 28.000 años. Es como recibir una foto de nuestro hijo que hoy tiene 20 años cuando tenía sólo 2. Fantástico.

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