miércoles, 19 de diciembre de 2012

Islas Galápagos




Puerto Baquerizo Moreno, Isla San Cristobal, Galápagos

Las Islas Galápagos, máxima expresión de la Naturaleza virgen, paraíso remoto, tierra de Darwin y de teorías de la evolución, museo natural viviente, estaban en mi lista de espera desde hacía tiempo. Eso de que los animales no tuvieran el más mínimo miedo al ser humano y se dejasen acercar todo lo que uno quisiera me parecía, desde mi infancia, un sueño que tenía que hacerse realidad algún día.

Estamos en 1996, es decir, hace 16 añitos. Las Galápagos comienzan a ser asequibles a los mortales. Diferentes compañías ecuatorianas organizan tours en barco por las islas. Las visitas están muy reguladas y no se permite tomar tierra en ninguna isla si no es en compañía de un guía local acreditado. 


Aquel año di con un libro que me abrió las puertas al viaje. En él encontré la dirección y el contacto de un tour de 11 días a bordo del Beluga, un barco con capacidad para 16 pasajeros y uno de los pocos que visitaba la mayoría de las islas que forman el archipiélago. Además, su reducido tamaño garantizaba poder disfrutar con calma la naturaleza y los paisajes.

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Via Miami y Quito, llego finalmente a la isla de San Cristóbal. Desde allí un transfer me lleva al Beluga, anclado en Puerto Baquerizo Moreno. Allí conozco a los que van a ser mis compañeros de viaje los próximos 11 días: 15 norteamericanos y yo.



En 1996 todavía no existían las cámaras digitales. Lo que veréis a partir de ahora son diapositivas escaneadas. Por aquel entonces todo fotógrafo de viaje que se preciase tiraba diapositivas y utilizaba el Velvia 50 ASA de Fuji. Las fotos eran un misterio hasta que llegabas de vuelta a casa y las mandabas revelar.

Me compré mi primer gran angular para poder aprovechar la confianza de los animales: tiraría fotos con gran profundidad de campo en las que tanto el sujeto (el animal) como el fondo estarían enfocados.

Bienvenidos a las Galápagos.

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