Aun siendo la capital de la isla, la población de Sant Francesc de Formentera no llega a los 1.000 habitantes que, por cierto, parecen muy felices.
El camino al faro es espectacular. Transcurre primero entre bosques, atraviesa yacimientos megalíticos y acaba en una especie de meseta con vegetación baja, Es Pla de Rei, visiblemente azotada por el viento.
El último tramo parece sacado de un libro de cuentos, cuando tras una serie de curvas aparece el faro al fondo.
Al llegar al recinto uno se encuentra con las preciosas lagartijas de las Pitiusas (Podarcis pityusensis), unos pequeños reptiles verdes endémicos de estas islas que parecen acudir curiosos a darte la bienvenida.
Un poco más allá se encuentra la torre de vigilancia de Garroveret desde donde se vigilaban las incursiones de los piratas, que en siglos pasados, campaban a sus anchas atacando las poblaciones ribereñas. Eran épocas de mucho terror y sufrimiento.
El faro es un lugar muy pintoresco. A su alrededor, los místicos erigen torrecitas de piedras en una especie de "parque de las esculturas".
Pero si por algo es famoso este faro es por la película de Javier Medem Lucía y el sexo, protagonizada por Paz Vega. Por eso la gente se acerca siempre hasta aquí para hacerse la foto de turno, y, claro, yo no podía ser menos.