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lunes, 12 de marzo de 2012

La Graciosa

Caleta del Sebo, La Graciosa, Islas Canarias. La Graciosa es uno de nuestros secretos nacionales mejor guardados. Se trata de una pequeña isla, de tan solo 29 km2, situada al norte de Lanzarote. La totalidad de la isla, y los islotes vecinos de Montaña Clara y Alegranza, se pueden observar desde el espectacular Mirador del Río, en Lanzarote.

Pero no os quedéis con la vista: id. Coged el ferry, que sale desde Orzola, al norte de Lanzarote, y que os llevará a la isla en un trayecto de apenas 25 minutos. Es más, intentad pernoctar, ya sea en tienda de campaña o en Caleta del Sebo, donde hay alguna pensión. La sensación de hallarse en un lugar apartado y tranquilo está garantizada, sobretodo cuando uno contempla la partida del último ferry del día lleno de turistas, desde la terraza del bar de puerto, cerveza en mano, dejándose acariciar por la suave brisa canaria:
Fuera, dos niños que probablemente ignoran lo privilegiados que son, juegan con sus bicis por las calles del pueblo:
El medio de transporte más popular es la bicicleta, que la mayoría de veces se ha de arrastrar porque todos los caminos son de arena: la isla es uno de esos pocos lugares en Europa que no conoce el asfalto. Las aguas turquesa y arenas doradas de sus playas me recuerdan a las de Cabo Verde.

La otra única población de la isla es Pedro Barba, una especie de urbanización bien cuidada, con 2 habitantes oficialmente censados:

domingo, 11 de marzo de 2012

Lanzarote


Haría, Lanzarote, Islas Canarias. Fue durante la semana santa de 1999, en compañía de unos amigos, cuando visité Lanzarote, la mejor cuidada de las Canarias. Tan bien cuidada que en 1993 fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco.

¡Lo que puede hacer la voluntad y empeño de un solo individuo! Todo esa preservación y armonía que se respira por doquier en Lanzarote se la debemos a Cesar Manrique, que en 1966, de regreso a su natal Lanzarote proveniente de Nueva York , se propuso preservar el paisaje y la naturaleza de "su" isla. Desde los Jameos del Agua hasta el espectacular Mirador del Río con vistas a La Graciosa, o el centro de visitantes del Parque Nacional del Timanfaya, todo lo debemos al Sr. Manrique y sus gestiones con el cabildo.

Aquí os dejo, primeramente, un par de fotografías de los Jameos del Agua: la piscina y el anfiteatro en la cueva.

En el parque nacional de Timanfaya se cuentan hasta 25 volcanes. Las últimas erupciones datan de 1730. Adjunto aquí un párrafo sacado de la web que relata cómo ocurrió:

"El día 1 de septiembre de 1730, entre las nueve y las diez de la noche, la tierra se abrió en Timanfaya, a dos leguas de Yaiza y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra", según el testimonio del párroco Lorenzo Curbelo. 


La isla se transformó por completo. Nueve pueblos quedaron enterrados (Tingafa, Mancha Blanca, Las Maretas, Santa Catalina, Jaretas, San Juan, Peña de Plomos, Testeina y Rodeos) y durante seis años la lava se extendió por la zona sur cubriendo un cuarto de la isla y llenando las vegas cercanas de cenizas volcánicas. En 1824 de nuevo comienzan la erupciones en Timanfaya, dando origen a los llamados Volcán de Tinguatón, Tao y Nuevo del Fuego. Se produjeron terribles hambrunas y buena parte de la población se vio obligada a emigrar. Desde entonces el paisaje se ha transformado gracias a las técnicas agrícolas de cultivo sobre lapillis volcánicos que los Lanzaroteños emplean para captar la humedad de los aliseos.

El interior de la isla alberga pueblos entrañables. Mi preferido es Haría, con sus palmeras y su volcán:
Pero lo mejor de Lanzarote, sin duda, resultó ser su isla adjunta, La Graciosa, uno de los secretos mejor guardados de España. Mañana os lo desvelo.

sábado, 10 de marzo de 2012

Fuerteventura

Corralejo, Fuerteventura, Islas Canarias. Mi segunda escapada a las Canarias (1994) tenía un componente fuertemente ornitológico: fotografiar la tarabilla canaria (Saxicola dacotiae) en Fuerteventura, su único hábitat del planeta. Y también poder observar por primera vez otras aves presentes en la isla, como avutarda hubara, corredor sahariano, vencejo unicolor, curruca tomillera y camachuelo trompetero. Esos fueron mis 6 bimbos, que es como denominamos los ornitólogos catalanes a las especies que vemos por primera vez. Os dejo una foto bajada de internet de la mencionada tarabilla canaria, pues las mías las tengo en diapositiva y acabo de comprobar que mi magnífico Coolscan Nikon (escaneador de diapos) que adquirí hace más de 10 años, no es reconocido por la última versión del sistema Mac OS. Otra de las fantásticas jugadas de los comerciales informáticos: o te vas comprando nuevas máquinas, o en unos años nada de lo que adquiriste con aquel amor y esfuerzo es compatible con nada.
Costó más de lo que me esperaba dar con la tarabilla. Está clasificada "en peligro de extinción", y sólo quedan unos 1500 adultos. El primer día no vi ninguna. El segundo me acerqué con el coche al barranco de Ajuy, donde las guías decían que había varias parejas reproductoras. Y allí estaba, un macho en pleno plumaje primaveral, cantando desde una rama.

Fue uno de esos momentos indescriptibles, esperado e intransferible, una sensación que cuesta expresar con palabras. Siempre me ocurre cuando por fin veo una especie nueva, rara y buscada. ¿Qué es? No lo sé muy bien. Se mezclan la sorpresa y la incertidumbre de conseguir la observación, el propio placer visual de observar el ave en su entorno natural, la inmortalización en una foto, y también una sensación de trofeo y premio. Estoy seguro que si hay algún lector aficionado a los pájaros sabrá a qué me refiero.

Aparte de sus aves, Fuerteventura ofrece paisajes espectaculares. Es la más africana de las Canarias: dunas, barrancos, palmeras, playas de arena dorada, y sobretodo viento, mucho viento. No en vano Fuerteventura viene de fuerte viento (digo yo...no sé).





viernes, 9 de marzo de 2012

La Gomera

Jardín Tecina, La Gomera, Islas Canarias. Mi verdadero destino en 1992 no era Tenerife sino La Gomera, la segunda isla más pequeña de las Canarias. Por aquel entonces, La Gomera todavía no tenía aeropuerto y sólo se podía acceder a ella en ferry. Eso le daba un aire más tranquilo y, seguramente, menos turístico. Me alojé en el Hotel Jardín Tecina, un lugar privilegiado, ubicado sobre un acantilado, a cuya playa de arena negra se accedía en un ascensor cavado en la roca.

El enorme y frondoso jardín del hotel era de lo más exuberante, y sus buganvillas omnipresentes.
La mejor manera de conocer la isla es alquilando un coche. Ese día, el bosque de laurisilva estaba cubierto de niebla y el parque nacional de Garajonay no ofrecía mucho interés fotográfico. Aún así, una ermita solitaria apareció un instante de entre la niebla:

jueves, 8 de marzo de 2012

El Teide, Tenerife

Teide, Tenerife, Islas Canarias. Todos hemos oído hablar alguna vez de Polinesia, Indonesia, Micronesia o Melanesia, pero...¿y de Macaronesia?, quizás ésta no resulte tan popular como el resto de “nesias”. La Macaronesia es el conjunto de islas atlánticas formado por Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde.
A pesar de hallarse algo desperdigadas entre sí, los 5 archipiélagos de la Macaronesia comparten elementos en común. Para empezar, son todas de origen volcánico. Aunque se encuentran relativamente cerca del continente africano, ninguna nunca formó parte de él: nacieron del medio del mar. Sus climas difieren debido a sus diferentes latitudes, pero todas comparten las caricias de los aliseos. Y una cosa curiosa, excepto las Canarias, anteriormente al siglo XV se encontraban todas deshabitadas.

Puesto que ya llevamos unos cuantos días con Cabo Verde, me ha parecido oportuno a continuación seguir hacia el norte y cubrir el resto de la Macaronesia durante las próximos días.

Así pues, la primera otra región que nos encontramos, a 1.300 km de distancia de Cabo Verde, son nuestra queridas Islas Canarias. Comenzaremos con Tenerife.

Visité la isla en 1992, cuando aún no existía la fotografía digital y todos los fotógrafos utilizábamos Velvia 50, el estándar de la diapositiva de naturaleza y paisaje por aquél entonces. Lo notaréis en el elevado contraste y saturación del color de las fotos venideras, característico de esa película de Fuji.

Una de las primeras cosas que noté, o mejor dicho que no noté, fue que estaba en Africa. Aquello era como una prolongación de España, una España más cálida, pero España. Y muy turística. Los pueblos me resultaron faltos de cualquier encanto, con sus casas de color cemento, malacabadas y sin pintar.

Sin lugar a dudas, la atracción principal de la isla es el Teide, ese impresionante volcán de casi 4.000 m de altura, mucho más alto que cualquier otro pico de nuestro territorio. Aquello sí era digno de ver. Todo el parque nacional resultó ser una maravilla.