Mostrando entradas con la etiqueta Taveuni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Taveuni. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El parque natural de Bauma, Taveuni


Matei, Isla Taveuni, Fiyi. Hoy es mi último día en Fiyi y el tiempo sigue revuelto. Decido acercarme a la Reserva Natural de Bauma, en la costa este de la isla. Cojo el autobús que va de Matei a Lavena, pero a medio camino se pone a diluviar y me apeo en Bouma Village, en la entrada del parque. En teoría la reserva es de lo más espectacular, con cascadas, senderos, vegetación exuberante, aves de colores...de todo, sólo que bajo la lluvia y con los caminos resbaladizos todo se desvanece. Así que me dedico a pasear un poco y a hablar con la gente mientras espero el bus de vuelta.



Constato la gran diferencia que hay entre el carácter del melanesio de Fiyi y el polinesio de Samoa y Tonga. Para empezar son más abiertos, alegres y espontáneos. Y también más instruidos: aquí todos hablan un perfecto inglés, cosa que en Samoa no ocurría. Ríen todo el rato, no importa si hace sol o si llueve, si pasean o si trabajan.

Otra cosa curiosa es que aquí el occidental pasa más desapercibido, uno no se siente tan observado. Y sobretodo, se puede tener una conversación más allá del típico "¿de dónde eres?; ¿es la primera vez aquí?; y ¿viajas solo?".

Esperando el autobús se me acercan unos jóvenes. Sus nombres me hacen gracia: Filomena, Salote y María. Al principio no quieren que les tire fotos. Pero una de las chicas parece menos tímida y "se lanza". Al cabo de un minuto tenía a todos posando.


martes, 6 de noviembre de 2012

Tour ornitológico por Taveuni



Coconut Grove, Isla Taveuni, Fiyi
Riiiing...son las 5:15 am. Fuera es noche cerrada. Me ducho y a golpe de linterna me dirijo a la carretera, intentando esquivar los cientos de sapos gigantes que hay en el césped del resort. Madre mía, qué asco. Hora de la cita para el bird-tour: 5:30 am.

Me encuentro sentado en medio de la carretera bajo las estrellas, y aquí no aparece nadie. Van pasando los minutos, y por fin, a las 6:00 veo unas luces. Es el 4x4 del tour, con el guía y un chófer. Les expreso que no es muy agradable tener que madrugar tanto e ir a contrarreloj todo el rato para acabar esperando media hora en medio de una carretera oscura y solitaria. Parece encajar bien el "comentario".

Nos dirigimos dirección W y luego tomamos una pista interior que nos lleva hacia la montaña. Mi guía ornitológico no tiene pinta de ser ningún "crack": no conoce la mayoría de especies, lleva una gorra roja fosforescente (un "no-no" en eso de mirar pájaros) y además no se enrolla bien con el cliente, es decir, yo.


Una vez arriba no vemos gran cosa y cuando regresamos sólo llevamos avistadas un par de especies, por otro lado, muy comunes. Le propongo volver a subir para ver si damos con al menos el tilopo naranja (Ptinilopus victor), una palomita de color naranja butano, la estrella del país, y me dice que eso me costará un extra. Y hasta aquí aguanta mi paciencia: le reprimo que esto no es ni un bird-tour, ni él es un tour-guide, que encima han llegado media hora tarde, y que no ponen ningún interés en que el cliente vea el máximo número de especies, que es de lo que se trata al fin y al cabo. El tipo reacciona y convence, de mala gana, al chófer para volver arriba de nuevo e intentarlo una segunda vez.

En esta ocasión hay más suerte. El individuo pone su máximo esfuerzo en encontrar la dichosa orange dove y por fin vemos un par, una auténtica maravilla. Y sí, en la vida hay que insistir, si no no ves palomas butanito. Ah, por cierto, hoy las fotos no son mías (¡no pretenderéis que encima consiguiera una buena foto!) así que he tirado de internet.

Ya de mejor humor, ponemos rumbo de regreso al resort. Al llegar me pide 25 FJD por la labor de guía. ¡Lo que faltaba! ya había pagado mis 50 FJD ayer por contactar el servicio y ahora me sale con estos 25 extras. Invadido por un cierto sentido-de-culpabilidad-occidental-frente-a-un-pobre-lugareño-que-intenta-sacarse-unos-dólares-haciendo-de-guía-ornitológico-sin-serlo, se los doy y le deseo buena suerte.

Tras un copioso desayuno en el Coconut, y todavía ávido de especies ornitológicas, emprendo una excursión por mi cuenta dirección SE. Pronto doy con un ejemplar de tilopo multicolor (Ptilinopus perousii), otra de las preciadas joyas ornitológicas del lugar.

Mi paseo acaba en el pueblo de Somosomo, aunque el último tramo lo hago en auto-stop. Estoy caminando mucho cada día, unos 6 km por paseo, mucho para mí.

Esta noche ceno acompañado. Skip, el turista americano del resort, esta tarde se ha hecho el valentón con su novia, se ha tirado por una cascada y se ha pegado un tirón en la espalda que lo ha dejado KO. Así que su novia Nancy y yo cenamos románticamente a la luz de las velas en el jardín del Coconut brindando por su pronta recuperación.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Isla Taveuni, Fiyi


Coconut Grove, Isla Taveuni, Fiyi. Ha llovido toda la noche en Nadi...y sigue lloviendo. El vuelo de Sun Air a Taveuni sale puntual, a las 7:30 am.

Taveuni es la tercera isla más grande del archipiélago de las Fiyi. Tiene 45 km de largo por 10 km de ancho y viven unas 9.000 personas, la mayoría indígenas del país. Es famosa por su flora y por su fauna ornitológica.

Me hospedo en el Coconut Grove, un resort con tres cabañas, cerca del aeropuerto, en el norte. Tras un delicioso desayuno decido dar un largo paseo hacia el oeste. Al cabo de un rato tengo mucho calor y me percato de que no he cogido agua. Craso error. A los 3 km me entran unos fuertes retortijones de barriga...no hay ninguna casa...ningún lavabo...horror. De pronto llego a una pequeña bahía, desierta, y sin pensarlo dos veces, procedo a liberarlos. Al acabar, encuentro una visita a mi lado: una serpiente marina, pequeña, con aros negros y blancos, seguramente atraída por mis delicias. Parece pacífica. Luego, en el resort, averiguo que de una picada te manda al otro barrio. Las buenas noticias son que nunca atacan y que su boca es muy pequeña. De todos modos, me recorre un pequeño escalofrío al oír las virtudes del reptil.

En el camino entro en un sendero donde hay un manglar de agua dulce cristalina. Unos niños me dan la bienvenida.

Mas adelante me paro a descansar bajo la sombra de un árbol, cerca de una casa. Al cabo de un rato aparece una niña con dos zumos en una bandeja. ¡Cuánta amabilidad y cuánta bondad! Por desgracia mi situación estomacal me impide aceptar. Justo entonces pasa un pick-up y le pido al conductor que me lleve. Chapé, o algo así se llamaba el tipo, trabaja en una de las 4 granjas perleras que están intentando introducir en Taveuni. La llevan unos americanos que parece que han acabado en los juzgados. De camino, ya en su casa, me muestra las 4 primeras perlas que han obtenido, precisamente esta mañana. No son muy bonitas a decir verdad. Tienen 25.000 ostras y han cebado ya 5.000.

De vuelta al resort, ceno en la terraza, solo y aburrido. Me consuela pensar que mañana, a las 5:30 am, tengo bird-tour y espero ver muchas novedades, especialmente la paloma naranja.