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martes, 9 de julio de 2013

De nuevo con Les Grands Ballets de Tahiti






Tahiti, Polinesia Francesa. No es casualidad que hoy sea sábado y me encuentre en el Hotel Intercontinental Beachcomber de Tahiti. Todo ha estado cuidadosamente planeado para que esta noche a las 20h esté sentado en una mesa de primera fila durante la cena-espectáculo de esta noche con Les Grands Ballets de Tahiti (GBT).

Todo empezó en 2010 cuando gracias a una tormenta que me impidió aterrizar en Raivavae, el avión tuvo que regresar a Papeete y la compañía me puso en este hotel dos días, todo pagado. Aquel día escribí esto.

Desde ese primer encuentro pensé "tienes que hacer algo con esta gente...mmm...seré su fotógrafo". Dit i fet: tres años después, el grupo utiliza asiduamente mis fotografías en su web y en sus campañas de publicidad, como ésta publicada este mes en la revista de Air Tahiti, con el correspondiente crédito.


Esta noche, Lorenzo, el coreógrafo de GBT, ha tenido la atención de reservar una mesa para mí e invitarme a cenar. Como siempre, el show ha sido espectacular y he aprovechado, cómo no, para tomar nuevas instantáneas.







     
Se respira en el aire que todo el público disfruta del espectáculo: la sensualidad de los bailarines, sus atuendos, el ritmo frenético de los tambores, el sonido exótico del ukelele, la cálida temperatura del exterior, todo junto es un regalo para los sentidos. También los más pequeños, que parecen hipnotizados a pie de escenario.

Y al acabar, foto de grupo:

viernes, 3 de agosto de 2012

Les Grands Ballets de Tahiti


Papeete, Tahiti, Polinesia Francesa. Una de las razones principales (sino la única) por las que me programo una parada en Papeete que caiga en viernes o en sábado es para disfrutar del espectáculo que Les Grands Ballets de Tahiti (GBT) -para mí el grupo de danza más emblemático de Polinesia- ofrece en el hotel Intercontinental Beachcomber. Desde la primera vez que los vi actuar, en 2010 (GBT) sentí una especial atracción por el arte del grupo. El año pasado conocí personalmente al director artístico, Teiki, y al coreógrafo, Lorenzo, a los que cedí las fotos que había tomado en funciones anteriores. De hecho han utilizado ya alguna en folletos y revistas, y en la web del grupo con mi nombre, lo cual me colma de satisfacción (www.lesgrandsballetsdetahiti.com). Al terminar el show de esta noche, voy a saludarle y a expresarle mi orgullo por formar ya algo de parte del equipo. Lorenzo es una persona de una educación y amabilidad exquisitas, y aparte de ser el responsable de la coreografía, también compone e interpreta las canciones:


Gracias a un cúmulo de circunstancias, me las había ingeniado para quedar y tomar una copa con la bailarina principal del grupo al terminar el show. Desde la primera vez que la vi en folletos sobre Tahiti, su persona representaba para mí el emblema, el sello y el icono de Polinesia. Tenía ganas de hablar un día con ella y conocerla, y por fin ese momento había llegado. Mientras charlamos de mil cosas, le digo que seguramente tendrá mil fotos suyas de fotógrafos famosos y me dice que no, que sólo tiene las mías, y me dice que si le puedo mandar alguna más, que las que tiene ya se las conoce de memoria. No puedo disimular mi alegría y satisfacción e irrumpo en una gran sonrisa.


Ha sido una velada muy agradable.

martes, 1 de noviembre de 2011

Les Grands Ballets de Tahiti (2)



Papeete, Tahiti, Polinesia Francesa. “Bonjour, ici le commandant...estamos sobrevolando Raivavae y vamos a intentar aterrizar a pesar del mal tiempo” anunciaba el capitán del vuelo Papeete-Raivavae ahora hace un año. No fue posible: el avión dio dos vueltas completas a la isla, no se veía nada, solo nubes y tormenta. “Pas possible, on retourne à Papeete” anunció al rato. Después de 2 horas y media de vuelo de ida, el mal tiempo impidió aterrizar en esta isla de las Australes, con lo que tuvimos que regresar a Papeete, 2 horas y media más tarde.


¿Qué iba a hacer yo ahora atrapado en Papeete? ¿dónde me alojaría? ¿hasta cuando? Todo esto no estaba en mis planes. Pero al llegar al aeropuerto, una oficial de Air Tahiti se se adelantó hacia mí y, con una gentileza y amabilidad exquisitas, se excusó por el mal tiempo (!) y me dijo que no me preocupase, que Air Tahiti me ponía en el Intercontinental a pensión completa, todo pagado, hasta que saliese de nuevo el vuelo, seguramente dentro de tres días. Ah, y que además esta noche había cena-espectáculo en el hotel.

En el fondo, me pareció un plan perfecto: no sé qué hubiera hecho tres días bajo la lluvia, solo, en aquella isla apartada del mundo. Y eso del espectáculo...quizás podía estar bien.

Al llegar al hotel vi que el susodicho espectáculo corría a cargo de Les Grands Ballets de Tahiti, del cual tenía buenas referencias. Tras disfrutar de las estupendas instalaciones del hotel Intercontinental, llega la noche y por fin comienza el show delante de la piscina. Me coloco como puedo en primera fila, en el suelo. Fuera hay una brisa que acaricia la piel y la luna, casi llena, juega al escondite con las nubes.

Comienza el espectáculo. Inmediatamente noto que me invade una lluvia de sensualidad fuera de lo normal. Los movimientos de los bailarines, el vestuario, los colores, la ametralladora percusión, y, sobretodo, la belleza y exotismo de una de las bailarinas, me conduce a un solo pensamiento: ¡bendita tormenta! Embriagado con tanta maravilla, comienzo a tirar fotos como un poseído. Al acabar, algo dentro de mí me dice que tengo que hacer algo con esta gente.

De vuelta a Barcelona un buen día decido escribir un e-mail al coreógrafo del grupo, Lorenzo Schmidt, diciéndole que me gustaría enseñarle unas fotos que tomé en verano. Ante mi sorpresa, al verlas me responde entusiasmado que mis fotos plasmaban estupendamente el espíritu de su trabajo y que le habían gustado tanto que me solicitaba formalmente utilizarlas para fines de promoción del grupo. ¿Pero cómo? ¿es que no tienen un fotógrafo oficial del grupo? -pensé yo, mientras mi imaginación ya daba rienda suelta a futuros planes. Bien sur, Lorenzo, ça serait tout un honneur pour moi -le respondí. Pero por deficiencias informáticas de Internet en Tahiti, y tras varios intentos, la transferencia del archivo no funcionó. Luego, él viajó a Los Angeles y la cosa quedó un poco en el olvido. Pero no por mi parte.
Ayer, un año después, el ballet actuó de nuevo en el Intercontinental. Y heme aquí, con mi ordenador y mis fotos, dispuesto a ser ese fotógrafo oficial del grupo, al menos por una noche. Antes de empezar el espectáculo, me acerco a hablar con Lorenzo. Se acuerda de mí, y sigue interesado en las fotos. Se las traspaso a un pendrive. Utilízalas donde quieras y cuando quieras, le digo. Bueno...no puede estar más agradecido. Me presenta también al director y fundador del grupo, Teiki Villant, quien acto seguido llama a una camarera y le dice que me ponga en una mesa en primera fila y que me sirva lo que quiera, y que si alguien se queja que vayan a hablar con Teiki Villant y Lorenzo Schmidt, porque ce monsieur, il est le photographe officiel du group.


Le Grands Ballets de Tahiti (1)


Papeete, viernes 15 de Julio de 2011. Hoy dejo Bora Bora para seguir durante 9 días el Heiva desde Papeete. Aquí el festival va en serio, con importantes premios y derechos de imagen de por medio: los bailarines son profesionales y las competiciones de alto nivel. Además, el comité organizador no permite hacer fotos durante las actuaciones de bailes. No sé cómo me lo voy a montar. En Papeete compiten todas las islas en las diferentes modalidades, tanto en danza como en deporte. Han venido de todas partes: de las Tuamotu, las Marquesas, las Australes, las Gambier y las Sociedad.
Por de pronto, me dicen que están agotadas las entradas para el Heiva de esta noche, así que opto por asistir a la actuación que Les Grands Ballets de Tahiti (GBT) dan en el Hotel Intercontinental todos lo viernes y los sábados. Además, tengo que hablar de business con su director... (ya os contaré)
Aquí os dejo una fotos del espectáculo de hoy, que ha sido un auténtico regalo para los sentidos: