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sábado, 29 de septiembre de 2012

One-foot-island, Aitutaki








Aitutaki, Islas Cook. 
Hoy es el día más esperado de mi estancia en Aitutaki, el de la vuelta a la isla en barco con "Aitutaki Adventures". En esta ocasión, sin embargo, no va a ser un verdadero tour-de-l'îlle porque la isla principal no se encuentra en medio del lagon sino desplazada hacia un lado.

La embarcación sale de un lugar cercano al aeródromo. Somos una treintena de turistas y otros tantos locales que nos acompañan con sus hijos a pasar el día en los motus. En el barco, los cooquianos no paran de cantar acompañados de sus ukeleles, y los niños nos deleitan con sus sonrisas y travesuras.


El lagon de Aitutaki es el lugar más popular del país. Representa todo un icono para las agencias de viaje neozelandesas que ofrecen packs para honey-mooners que incluyen dos o tres días en Rarotonga y media semana en un buen hotel de Aitutaki. Y no es para menos.

Tras un buen tramo de lagon, hacemos nuestra primera parada en el motu Akaiami, donde el hidroavión de la Coral Route hacía un alto en su trayecto para millonarios a mediados del siglo pasado (The Coral Route).

Al cabo de un rato y del obligado snorkling, el barco pasa entre dos islotes volcánicos repletos de tortugas marinas. Finalmente llegamos al top-spot del país, un islote de palmeras bordeado de un banco de arena blanca de medio palmo de profundidad: es el motu Tapuaetai, más conocido como One-Foot-Island. Esta es la historia del porqué de ese nombre.

Hace tiempo, uno de los jefes de Aitutaki creó cerca de aquí una reserva marina para asegurar la existencia de recursos en la isla en caso de hambruna, prohibiendo totalmente la pesca.

Un día, Nga, un pescador de Aitutaki no pudo resistir más el hambre que su familia venía padeciendo y aprovechando que todo el mundo estaba en un gran baile nocturno, cogió a su hijo Taongo y se fue en piragua a pescar a la isla. Pescaron todo lo que pudieron.

A la vuelta, de madrugada, uno de los isleños divisó la silueta de una piragua en el lagon. Informó rápidamente al jefe y éste mandó una canoa de guerra para capturar al delincuente. Nga, asustado al ver la canoa, ordenó a su hijo remar con todas sus fuerzas hacia Tapuaetai. Al llegar le dijo que corriese hacia el centro de la isla. El le siguió poniendo sus pies sobre las huellas que había dejado su hijo en la arena.

Nga dejó a su hijo en lo alto de una palmera y le ordenó no bajar hasta el ocaso, mientras él se escondía en el otro lado del motu.

Al llegar los guerreros, siguieron las huellas y pasaron por debajo de la palmera donde se escondía Taongo, sin verlo. Pero encontraron al padre y le preguntaron si había alguien más con él, a lo que respondió: "No. He venido solo", y los guerreros le creyeron porque había solo huellas de una persona.

Tras la puesta de sol, Taonga bajó de la palmera y navegó hasta casa. Su madre no podía creer que todavía siguiera vivo. Los guerreros habían matado a su marido y creía que también a su hijo. Taongo explicó a su madre cómo Nga le había salvado la vida, y desde entonces la historia se hizo popular y Tapuaetai pasó a conocerse como "one-foot-island" o "isla-de-un-solo-pie".

viernes, 28 de septiembre de 2012

Un domingo en Aitutaki


Aitutaki, Islas Cook. Los domingos son sagrados en Polinesia: todo se paraliza, excepto la misa. En la iglesia de Arutanga, la más antigua del país, hoy hay misa de 9:45 am. Aitutaki fue la primera de las islas Cook en convertirse al cristianismo, por allí el año 1821.

Las mujeres acuden vestidas con sus gorros blancos y los hombres vienen trajeados con camisa, corbata y... playeras. Cuando falta poco para las 9h, el pastor aparece en su moto.

La iglesia de Arutanga tampoco se libró de la fuerza del huracán Pat que arrasó la isla el pasado mes de Febrero. Su interior es un laberinto de andamios y tablas de madera. La precariedad del estado en que se encuentra hace que las misas todavía no puedan celebrarse en su interior, sino fuera, en una pequeña sala.

Antes de entrar charlo con una señora que me explica cómo vivió ella el huracán. Me dice que apareció de repente, por la noche, sin previo aviso meteorológico. Solo a las 3 de la mañana lo anunciaron por radio. Duró 45 h. Por suerte pilló a todo el mundo en casa, durmiendo. Aunque no causó ninguna desgracia personal, ocasionó enormes daños en toda la isla.


Comienza el oficio. El cura alterna entre el inglés y el polinésico. Da las gracias a Dios por "haber enviado a estos turistas al lugar más bonito del planeta, Aitutaki". Nos bendice y nos "desea las mejores vacaciones aquí, en el paraíso".

Al igual que en la parte francesa, en Cook también cantan los himenés a todo trapo, quizás incluso con más energía. Al ser tan pequeña la sala, me entra un fuerte dolor de cabeza, algo insólito en mí, y en un par de ocasiones tengo que taparme disimuladamente los oídos con los dedos porque el timbre de las señoras de mi lado es literalmente insoportable.

Una vez fuera, un grupo de chicas nos "deleita" con sus cánticos (las comillas es lo más gentil que se me ocurre poner):

Una de las muestras de cómo son de sagrados los domingos para esta raza son los numerosos carteles que se ven repartidos por toda la isla reclamando la prohibición de los vuelos en domingo. En 2009, 1300 habitantes de la isla (es decir, prácticamente toda la población adulta) pidieron al gobierno que cesase los vuelos ese día de la semana porque "la santidad del Sabbath (Domingo) es un valor más alto que el del dólar; nuestra tradición está siendo irrespetada y violada"

Y es que para un cooquiano los domingos consisten en ir a la iglesia por la mañana, y comer y descansar el resto del día: nada de juegos, las televisiones apagadas y el lagon ni pisarlo.

A pesar de la voluntad del pueblo, el tranquilo y silencioso cielo de Aitutaki hoy sigue siendo surcado por los aviones de Air Rarotonga...también los domingos.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Paseando en Vespa por Aitutaki






Aitutaki, Islas Cook. Aitutaki es tan pequeña que te la recorres en Vespa en un santiamén. Contrariamente a otras islas dominadas por un gran volcán central, como Bora Bora o Maupiti en las que hay solo una carretera que bordea la isla, aquí existe todo un laberinto de carreteritas interiores.

Comienzo por el norte, recorriendo una pequeña península plana y verde donde está ubicado el aeródromo.


Muy cerca descubro un grupo de gente que parece estar paseando con maletas...¿qué demonios están haciendo estos cooquianos en medio del prado con sus maletas? Ah, sorpresa. No son maletas: ¡son carros con palos de golf! Claro...esto es una excolonia británica. Igual también toman el té de las 5, seguro.

En el centro de la población de Arutanga, se ha organizado un partido de fútbol. La gente acude con sus mantitas y fiambreras.

Aparte de las emociones y pasiones que acompañan al juego, se respira un ambiente de fiesta y felicidad. Aprovecho para hacer algún retrato. Como siempre, los niños son los que me piden que les haga la foto, así que tiro de ellos.

En el otro lado de la cancha, el que da al mar, otro grupito de niños corretean por la playa, una opción mucho más interesante que mirar el partido de fútbol.

Por toda la isla abunda una especie de lorito, el lori monjita (Vini peruviana), un ave escasísima que sólo he podido ver en Rangiroa y aquí, donde quedan unos 1000 ejemplares. Se tiene noticia de que antiguamente vivía en 23 islas del Pacífico Sur. Ahora sólo sobrevive en 8, entre las que se encuentra Aitutaki.

Acabo el día disfrutando, una vez más, de una espectacular puesta de sol en el lagon, una auténtica maravilla.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

El ciclón Pat arrasa Aitutaki en Febrero de 2010



Aitutaki, Islas Cook. Al llegar a Aitutaki enseguida me percato de que aquí ha pasado algo gordo: las casas están hechas polvo, los árboles tumbados, tiendas de campaña por todas partes...Pregunto y me informan que hace seis meses, en febrero, pasó por aquí el ciclón Pat y arrasó con todo lo que encontró. Fue terrible.

Consulto Internet y me encuentro con lo siguiente:


SEVERE TROPICAL CYCLONE PAT
Tropical depression 09F formed on February 6 near 8ºS 166ºW, about 375 miles (604 km) east of Tokelau. On the 7th, the JTWC designated it as Tropical Cyclone 14P, and on the 8th RSMC upgraded it to become Tropical Cyclone Pat. By the 10th it reached Severe Tropical Cyclone strength as it moved towards the southern Cook islands, and a hurricane warning was the issued for Aitutaki and its neighbors. The eye of the cyclone was reported to have passed right over Aitutaki, with continuous winds estimated locally at 100 knots for 4 hours. there was extensive damage to housing and a hospital, and the Cook Island government declared a State of Disaster.

Al menos el 60% de las casas sufrieron daños, especialmente los techos, que volaron como hojas de papel y que hoy están apilados en una especie de "cementerio para techos" en un lugar de la isla (primera foto de abajo). No hubo bajas pero sí algún herido leve. 

Nueva Zelanda mandó un avión Hércules cargado de víveres y un equipo de ingenieros, junto con 200.000 $ de ayuda. Según un importante ministro de Cook Islands, la ayuda y el dinero tardaron demasiado en llegar.

Durante mi primer paseo en vespa por la isla tengo ocasión de comprobar la magnitud del desastre con mis propios ojos (y los de mi cámara) y hablar con la gente. Todos recuerdan con terror aquel día.





martes, 25 de septiembre de 2012

Aitutaki, la Bora Bora de las Cook


Aitutaki, Islas Cook. Aitutaki es a las Islas Cook como Bora Bora a Polinesia Francesa, es decir, el destino más deseado de todo el que visita el país, por su belleza, calidad del agua de su lagon y las infraestructuras turísticas.

Así que tras varios días en Avarua tomo el avión de Air Rarotonga que me lleva a este enclave paradisíaco, situado a 225 km al norte de Rarotonga.


Como siempre, me busco un asiento en la ventana para disfrutar de las vistas aéreas. Desde el aire, la isla recuerda mucho más a Raivavae (en las Australes) que a Bora Bora: poco montañosa, pequeña y alargada, con un lagon espectacular.

El pequeño aeródromo se encuentra en el norte de la isla, en una prolongación en forma de aguijón de escorpión. Los hoteles y pensiones principales están ubicados en la costa oeste de la isla, frente al lagon, mientras que las playas más bonitas se encuentran en los motus del sur, especialmente Akaiami y Tapuaetai.


Aitutaki es muy pequeña, con apenas 17 km2 de superficie y una población de 2.000 habitantes. Si no fuera por los restos del volcán que la formó, y que alcanzan una tímida altura de 124 m, la isla podría considerarse un atolón.

En la últimas décadas Aitutaki se ha convertido en el destino preferido de buena parte de neozelandeses y australianos que andan buscando un lugar tranquilo de aguas turquesas y playas de arena blanca para pasar la luna de miel: los "honeymooners", como se les llama aquí. 


Aún así, conserva su geografía y encanto originales. De hecho, hace muy poco, en Junio de 2010, el co-fundador de Lonely Planet Tony Wheeler, la calificó como "la isla más bonita del mundo", en mi opinión, una aseveración un tanto arriesgada y que, desde luego, no comparto. Pero bueno...bonita sí lo es, y eso que ha padecido un terrible ciclón hace solo 6 meses, pero eso lo contaré mañana.