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lunes, 24 de junio de 2013

La música corsa


Bonifacio, Córcega. Córcega es posiblemente la isla más bella de todo el Mediterráneo. Pero no es su belleza lo único que destaca de este lugar...su música también merece los más encendidos elogios. Escalofriante, profunda, reivindicativa, melódica, polifónica, popular, auténtica, mediterránea, bucólica, y... sobretodo... patriótica, te hace poner la piel de gallina allí donde la escuches, y te hace volver a visitarla una y otra vez, como si fuera tu otra patria. Os adelanto este popurrí para ir calentando motores.
Los pioneros en popularizar la música corsa moderna fueron, sin duda, Canta u Populu Corsu, un grupo de una docena de hombres a veces conocido simplemente como Canta. El conjunto, que fue fundado en 1973, ha tenido siempre como misión el promover, proteger y salvaguardar los cantos tradicionales y la lengua corsos. Sus canciones están tomadas de cantos tradicionales de la isla (paghjelle, lamenti) y también de creación propia. Tienen un fuerte componente nacionalista.

En 2006, durante mi tercer viaje a Cócega, me encontraba con una amiga en la villa de Patrimonio cuando vimos anunciado por la calle que esa misma noche actuaba Canta en la plaza del pueblo. Sin dudarlo ni un minuto compramos las entradas y asistimos al escalofriante concierto al aire libre. Pero lo mejor fue que, una vez finalizado, algunos nos quedamos porque había una parrilla con carne a la brasa. Los músicos se añadieron a la improvisada cena, y acabamos cantando en pequeños corros, abrazados a ellos, a lo corso. Les hizo gracia eso de que yo hablase catalán y, ya no digamos, que conociera su música (en mi primer viaje había comprado un disco de ese grupo). Esa noche cantamos y cantamos a capella hasta altas horas de la madrugada, improvisando tonalidades. Me dejé la voz de tanto gritar. Fue una de esas noches mágicas.

Aquí os dejo uno de sus vídeos. Para mí modesta opinión, quizás son los más auténticos, pero prefiero la música de otros. Por cierto, visten siempre camisa negra y cuando cantan se tapan una oreja con la mano, dicen, para concentrarse en su propia voz. Curiosa costumbre, por otra parte muy arraigada en todos los cantantes corsos, como iréis viendo en los videos.
Uno de los componentes, Jean-Charles Papi, el de la bonita y aguda voz del video anterior, se separó del conjunto y fundó, junto con dos amigos, el grupo Arapà. En Junio de 2012, mientras me encontraba viajando por la zona de Porto Vecchio, vi por casualidad que Arapà daba un concierto en una capilla aquella noche. Me apunté. Fue escalofriante.
Otro grupo todavía mas escalofriante es A Filetta, compuesto por 7 miembros, también de camisa negra, y formado en 1978 con la intención de preservar el canto corso polifónico. Son un poco más "saeteros". ¿Preparados para la piel de gallina? Escuchad (y mirad) esto:
O esto otro (¡qué pasión!)
Y me he dejado los más famosos y universales para el final: I Muvrini (= los pequeños muflones, en corso), formado por los hermanos Bernardini a finales de los 1970s. El grupo ha sabido incorporar la música corsa tradicional al estilo pop y tiene un éxito descomunal. Aunque se les ha criticado de "más comerciales", la verdad es que el resultado es un tipo de música de gran calidad. Llevan ya 26 discos, han actuado por todo el mundo, tienen canciones con Sting, el catalán Lluis Llach, las españolas Luz Casal y Josefina Fernández, la francesa Véronique Sanson, el chadiano MC Solaar, el senegalés Faith Kekana, el sudafricano Bongani Masuku, la indonesia Anggun, y un largo etcétera de países exóticos. Hasta un admirador español les ha construido una página web alternativa en castellano para el público español.

Imaginaros el poder de movilización de este grupo que consiguieron formar un coro de 2000 personas e interpretar una imponente oda a la isla (A té Corsica), a su isla, en una muestra del más puro y duro nacionalismo, que hasta te entran ganas de hacerte corso:
En 2008 fui expresamente a un concierto que dieron en París, en un estadio, ante miles y miles de personas. El estadio, que estaba contagiado de la fuerza musical de esos músicos, se hundía en aplausos y ovaciones. Me quedé parado de lo que mueven esos dos hermanos corsos. No me lo esperaba. Mirad qué potencia:
Y para acabar, la canción que interpretaron con Luz Casal:
Y si todavía no os habíais enamorado de esta isla, espero que con estas notas os haya convencido que Córcega es, sin duda, un lugar que merece un viaje.

No hace mucho I Muvrini visitaron Barcelona en ocasión de un festival de cantos corales. Cantaron en Santa María del Mar. Allí estuve, puntual

miércoles, 16 de enero de 2013

Fin de año 2012 con Cordas do Sol


Santa Maria, Ilha do Sal, Cabo Verde.Por fin llegó la noche tan esperada: reveillon en el hotel Morabeza en Ilha do Sal con la actuación especial de Cordas do Sol.

La velada comienza a las 19:30 h con un aperitivo en las instalaciones del hotel. El chef revisa los últimos detalles para la gran cena. Le pregunto cuál va a ser mi mesa y me indica que ésa, una perdida en un rincón. Amablemente le pido que me cambie a una mesita algo elevada y no muy lejos del escenario. Con ese carácter típicamente amable y proactivo de los caboverdianos, se preocupa, mueve esta mesa, busca otra, mira aquí y allí, y finalmente reorganiza todo para ofrecerme una con una vista magnífica. En mi país me habrían propinado un "lo siento señor, las mesas ya están asignadas y no podemos cambiarlas". Aquí no. Aquí se preocupan por las personas, ¡viva la flexibilidad de los pueblos sencillos!

Y comienza la cena. La gran mayoría de los comensales son extranjeros. Solo un pequeño grupo de caboverdianos, que parecen ser familia y allegados de los músicos, representan este país. Los europeos son de los más extravagante, algunos parecen sacados de la película del Titanic:

Antes de medianoche y durante la cena, el grupo Cordas do Sol toca a medio trapo, como música de fondo, con canciones populares del país. Unos bailarines intentan animar a este público tan sofisticado. Y es que el Morabeza es un 5 estrellas y esta cena cuesta un pastón. Afortunadamente, a mí me han hecho un precio especial por ser amigo de los músicos.

Ceuzany, la solista del grupo, alterna entre el escenario y sus amistades.

A medida que va pasando el tiempo, algunos (los más oscuros) parecen divertirse más que otros (los más pálidos).

Por fin tocan las 12 y se destapa el champán (aquí no hay uvas). Acto seguido se apagan las luces y comienza el castillo de fuegos artificiales con música de Vivaldi (menuda sofisticación).

Y por fin arranca Cordas do Sol al completo, con toda la fuerza que les caracteriza. El contagio del buen rollo es espontáneo y todos nos ponemos a bailar. Pero excepto los caboverdianos y un servidor, nadie conoce aquí ni el grupo, ni sus canciones. Nadie sabe que Cordas do Sol es en la actualidad el mejor grupo musical del país, y que solo el año pasado se llevó tres primeros premios en el concurso anual de música caboverdiana, entre ellos "a la mejor canción" Mnine da rua ma mim. Es ésta:

Pero mejor así porque al cabo de poco rato casi todos los turistas desaparecen (se van a celebrar el fin de año a su habitación, me imagino) y me quedo con los caboverdianos y Cordas. Ahora sí es una auténtica fiesta, interactiva, familiar, única, entrañable:



Los niños del país se conocen las canciones de memoria y participan del concierto.

Al cantar Mnine da rua ma mim, Ceuzany y Arlindo hacen subir al escenario a una niña para que les acompañe. Adorable. La canción habla de los niños de la calle de Praia y Mindelo, y cuenta que cualquiera de nosotros podría haber sido uno de ellos.


Al final, ya cerca de las 2 de la madrugada, Cordas, agotados, ponen fin al concierto...bueno...eso intentan, porque enseguida los pocos que quedamos coreamos al unísono "mais um ves, mais um ves, mais um ves!" hasta que Cordas cede y nos regala tres canciones más, entre ellas Sorrón sensode (abajo grabada en vivo en Lisboa; por cierto, mirad cómo se mueve Ceuzany):

Por fin se apagan las luces y la música, y comienza a correr el grogue, el ron de Santo Antao, por cierto, de donde es originario el grupo. Y cómo no, las fotos de recuerdo:



Es Nochevieja y la fiesta sigue en el pueblo. Allí me encuentro con Arlindo. Mientras tomamos el segundo grogue del año me confiesa que cuando le escribí diciéndole que igual venía a su concierto pensó "bueno, sí, ya..." y que no creía que lo hiciera. Así que le hizo mucha ilusión verme. Tanta que me invitó al año próximo allí donde dieran el concierto. Me dijo que no está acostumbrado a que los europeos conozcan sus canciones y sus letras, y que eso le ha llegado al corazón. Buena gente. ¡Feliz año 2013 a todos!

viernes, 11 de enero de 2013

Un paseo por Mindelo lleno de sorpresas



Mindelo, Isla São Vicente, Cabo Verde

Ayer llegué a Mindelo, una ciudad en donde sales a pasear y pasan cosas.

Al pasar por delante del emblemático y diminuto Café de Lisboa, no resisto la tentación de entrar y saborear un grogue velho, el ron añejo de Santo Antao.



El lugar ha sido y sigue siendo un reconocido punto de reunión de los cantantes e intelectuales de Mindelo. La misma Cesárea Evora se dejaba caer frecuentemente por aquí para charlar un rato con sus amigos. Hoy, en la mesa de enfrente, un par de abuelos parecen estar disfrutando de una agradable conversa. Me presento y nos ponemos a charlar de Mindelo.




Algo más tarde, me siento en la plaza frente a la marina Pont d'Agua. Si en España nos quejamos de la crisis, aquí hay crisis al cuadrado... pero la mitad de quejas. Sólo hay que mirar un poco a tu alrededor. Frente a mí un pobre anciano se desplaza como puede, resignadamente, en sus silla de ruedas. No tiene a nadie que le ayude, pero todavía tiene ánimos para obsequiarme con una sonrisa. Me siento en un rincón y se me acerca una chica a explicarme sus desgracias. Contribuyo con una ayudita. Al despedirnos me pide que le haga una foto de recuerdo.




Penas aparte, hoy es 29 de diciembre y Mindelo ya está preparándose para pasar el fin de año de la mejor manera posible. Y siempre lo consiguen. Ya he estado otras veces y nunca falta felicidad, música y alegría: la crisis y las penas se evaporan durante unas horas.



Al regresar al hotel, oigo una música agradable que proviene del otro lado de Praça Nova. Me acerco y entro en el local y... ¡sorpresa! es nada más y nada menos que Bau, el reconocido guitarrista mindelense que está dando un pequeño concierto en el bar del Hotel Porto Grande. El músico interpretó el tema Raquel en la película "Hable con Ella" de Pedro Almodóvar.




Y es que Mindelo es así: una fuente de sorpresas. Sales a la calle y siempre vuelves con cantidad de anécdotas. Sin duda es una de mis ciudades preferidas.

jueves, 10 de enero de 2013

Una noche de música en Cabo Verde




Mindelo, Cabo Verde. Fin de año es una buena época para dejarse caer por Mindelo, en la isla de San Vicente de Cabo Verde, especialmente si a uno le gusta la música de este país atlántico.

Mindelo es la segunda ciudad en tamaño de Cabo Verde, después de Praia. Praia es la capital política del país, pero sin duda Mindelo lo es de la música. Aquí nacieron y se formaron la mítica Cesaria Evora y otros grandes músicos y cantautores caboverdianos como Tito Paris, Jorge Humberto, Bau, Herminia, Dudu Araujo o Luis Morais por citar solo unos pocos.

La mayoría de la gente de esta tierra no vive en Cabo Verde. La diáspora es muy marcada, con más del doble de caboverdianos en terra longe que en su propio país. Y los músicos no son una excepción. Al contrario, casi todos se han establecido en Lisboa y París, principalmente. Pero tienen sus familias aquí, y, como buenos conciudadanos, vienen a celebrar las fiestas a casa. Una vez en Cabo Verde, aprovechan para dar algún concierto y celebrarlo con los suyos. Se trata de conciertos muy cercanos, muy vívidos, donde los artistas y el público se funden en una mezcla íntima, auténtica y muy próxima. Nada que ver con los espectáculos que se pueden ver en el viejo continente. Así que hay que aprovechar la ocasión.

Hoy día 28 de Diciembre de 2012 es mi segundo día en Mindelo. De paseo por la ciudad he visto anunciado para hoy una noche de música caboverdiana en una carpa frente a la marina, con la participación de Tito Paris, Dudu Araujo, y otros grupos. Así que rápidamente compro un tíquet por 10 euros y me planto a las 23h en punto en la entrada. Como todo en Cabo Verde, el concierto no comienza hasta una hora después de lo anunciado. Pero da igual, arranca con la aparición de Tito Paris, que previamente se ha paseado por entre la gente saludando a todo quisqui, incluyéndome a mí que me he sumado al afecto y amistad mostrado por todos.

Curiosamente, no hay mucha gente en primera fila, así que aprovecho y me voy para allí. El concierto comienza con una versión musicada de una célebre canción caboverdiana, Flor formosa, tocada al son de una trompeta y un saxo como instrumentos principales. La gente enloquece, la sonoridad es excelente, y la fiesta tiene muy buen pronóstico.

Seguidamente aparece Tito Paris, con su característica voz gastada y su guitarra hueca. El cantautor acaba de celebrar su 30 aniversario como artista, y estos días ha estado grabando un programa especial en la TV que conmemora su carrera, así que todavía más motivo para abrazos y felicitaciones.

Tras regalarnos con varias versiones nuevas de antiguos canciones suyas, acaba quizás con uno de sus temas más emblemáticos: Otilia. Suena así:

A continuación aparece en escena otro de los grandes mitos de la música caboverdiana: Dudu Araujo. La gente enloquece de nuevo, especialmente sus fans de primera fila que parecen adorarle. Todo el mundo baila al son de sus coladeiras y sus colas sanjón. 


Dudu Araujo nos regala temas muy locales, algunos suyos y otros versionados, como Boas festas, la canción omnipresente en Mindelo durante las Navidades: en el mercado, en los anuncios de la tele, en las tiendas, en los bares...por todas partes suena la melodía que inmortalizó Luis Morais y su clarinete. Por si no la conocéis, aquí os la dejo en su propia versión:
La noche se alarga hasta altas horas de la madrugada. El grogue (el ron de Santo Antao) y la cerveza corren a sus anchas. La gente baila y se divierte sanamente por todo lo alto. Y no quiero cerrar este post sin el siguiente comentario que, una vez más, dignifica a la gente de este país: no he visto ni una sola persona pasada de vueltas por el alcohol. Bueno, sí, una: un occidental que se tambaleaba tristemente entre el gentío, encendiendo el penoso sentimiento de la vergüenza ajena.

domingo, 7 de octubre de 2012

Fiesta benéfica en la escuela de Faleloa, Foa


Foa, Islas Ha'apai, Tonga. En la escuela de Faleloa, el pueblo principal de Foa, esta noche se ha organizado un concierto para recoger dinero. Jürgen y Gigi, que ayudan a la población y al comercio local, me llevan en coche hasta el lugar.

Al llegar nos encontramos con una orquesta de trompetas, trompas y trombones como nunca había visto antes, tocando a todo trapo en una de las aulas. Los colegiales están doblemente excitados: por la música y porque un extranjero (yo) no para de tirarles fotos.


Los temas musicales son cortos y se suceden uno tras otro a un ritmo frenético. Mientras tocan, el público (todos locales excepto nosotros) cuelgan billetes de 1 o 2 $ tonganos en la ropa de los artistas como propina.


La fiesta dura casi 2 horas. Al acabar Gigi me informa que han recaptado 822 $ tonganos (unos 350 €), 100 más de lo previsto. Están contentos, tanto ella, que ha ayudado a organizar el evento, como los profesores. Un hombre de avanzada edad me mira con una expresión gentil, como dándome las gracias por haber venido.

domingo, 26 de febrero de 2012

El primer cavaquinho XAVI

Mindelo, São Vicente, Cabo Verde. Mindelo es la cuna de la música caboverdiana. Es la ciudad natal de Cesária Evora, y de otros grandes músicos del país como Luis Morais, Tito Paris, Bana, Titina y los compositores B.Leza, Manuel Novas, Frank Cavaquim, Goy y Vasco Martins.

Y también de la familia Baptista, constructores de instrumentos de cuerda: guitarras, violines, y, sobretodo, cavaquinhos, esa guitarra pequeña de 4 cuerdas, parecida a un ukelele, que acompaña siempre a la música del país en todos sus formas: morna, coladeira, cola-sanjón, y funaná.

El padre, João Baptista, regaló un cavaquinho a uno de sus hijos, Rufino, cuando tenía 7 años. Con el tiempo Rufino, que pronto cambió su nombre a Bau en honor a un jugador de fútbol caboverdiano, comenzó a hacer sus propios instrumentos. Un día construyó uno de caja más grande, conocido hoy como cavaquinho Bau. Hoy Bau es un compositor e intérprete reconocido internacionalmente. Por cierto que tocó el tema Raquel en la película de Almodovar Hable con ella. 


Mientras Bau iba cobrando fama como artista, uno de sus 11 hermanos, Luis, aprendió las técnicas de luthier de su padre y siguió con el negocio familiar.
Hoy, Luis tiene un taller en Mont Sossego, Mindelo, la Oficina Luis Baptista, en donde fabrica los mejores instrumentos que uno pueda imaginar, los que utilizan los músicos caboverdianos. Su hermano Pedro también ha continuado el negocio y tiene otro taller a escasa distancia.

Hace dos años Luis me hizo un Bau, con el que estoy aprendiendo a tocar en Barcelona. El jueves fui a saludarle a su taller de Mont Sossego, y me lo encontré experimentando en la construcción de una nueva variedad: uno con caja de tamaño tradicional caboverdiano, pero más honda y con un diseño más psicodélico. Lo tenía a medio hacer y un poco abandonado (era el que está encolándose con una cuerda en la foto de abajo). Le pregunté si lo acabaría para mí. Después de pensar, charlar de otras cosas, dejar pasar un rato, ver otros cavaquinhos, etc.. me dijo que sí (era jueves y yo me iba hoy domingo). Se me encendió una luz en los ojos.

Ayer fui de “visita de obras”, para ver como evolucionaba la construcción de mi instrumento y me quedé parado de lo que había avanzado. Estuve un par de horas, observando cómo lo pulía y lo pintaba, charlando con él, simplemente disfrutando de esos momentos tan poco usuales en la vida de uno en los que un luthier de Cabo Verde, quizás uno de los últimos, te está haciendo un instrumento personalizado para ti.



Así que se estaba gestando el primer cavaquinho Caboverde Mix OBL (como lo denominó él el primer día), aunque ayer me preguntó cómo se escribía mi nombre...había cambiado de parecer y me propuso bautizar el modelo como cavaquinho Xavi. Todavía no me lo acabo de creer, pero bueno. Quien sabe, quizás algún día sea una pieza de museo.

Así ha quedado: