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sábado, 19 de enero de 2013

Explorando la isla de Sal

Santa Maria, Ilha do Sal, Cabo Verde. Un paseo en coche por la isla de Sal da una idea de la africanidad de este lugar. Continuamente azotada por el viento procedente del Sahara, el interior muestra su carácter desértico y pobre con todo su esplendor. Sus cuatro volcanes sobresalen de un terreno plano y árido. 


Al noroeste de Sal existe un rincón conocido como Buracona en donde hay una piscina natural formada por el agua de las olas atrapada en una bañera volcánica.



Aquí acostumbra a darse una gran concentración de gorriones de Cabo Verde (Passer iagoensis), un poco más pequeños que sus parientes europeos. La fuerza del viento casi no les permite mantenerse en tierra firme.


En medio de la isla se encuentra la población de Espargos, la capital administrativa de Sal. Con sus cerca de 7.000 habitantes, el pueblo reúne las escuelas, hospitales y bancos principales de la isla, pero no al turista que por aquí no se deja ver ni por asomo. Y no es de extrañar pues el sitio es francamente poco agraciado.

Mucho más encanto tiene la pequeña población de Palmeira, en la costa oeste. Allí lucen de nuevo los colores de las casas de pescadores.



Unos lugareños practican el "deporte nacional": el juego del ouril (o awalé en Africa continental) en el que se utiliza un tablero con 6 cavidades en cada lado y semillas del árbol ouril como fichas.

De vuelta a Santa María me paro en una de las múltiples playas desiertas del sur para tomar un baño. El color turquesa del agua de esta isla es inconfundible. 
Aquí, la arena dorada procedente del Sahara se mezcla con la arena negra de lava formando bellas ondulaciones bicolores.



Al tomar el coche de regreso un águila pescadora emprende el vuelo dispuesta a darse un banquete en alguna bahía cercana.

viernes, 18 de enero de 2013

Pedra de Lume

Santa Maria, Ilha do Sal, Cabo Verde. Existe algo más que Santa María en la isla de Sal. La isla ofrece otros lugares de interés que vale la pena explorar. Uno puede alquilar un coche o un buggie y hacerla entera en un día. 
Uno de los enclaves más visitados es Pedra de Lume, en la costa este central. Se trata de un pueblo prácticamente abandonado que desde el siglo XVIII y hasta 1985 vivió de la extracción y comercio de la sal, la misma que dio nombre a toda la isla. Además, aquí, en el seno de una de esas familias trabajadoras de la sal, nació uno de los más famosos cantantes de Cabo Verde, Ildo Lobo. Sus mornas son de las más bellas del folklore caboverdiano. 


En la actualidad en el pueblo vive muy poca gente, tan solo alguna familia de pescadores. De lo que en su día fue un lugar próspero y productivo, hoy solo quedan ruinas decadentes, oxidadas y grises.



Desde hace siglos se viene extrayendo sal del volcán vecino a la localidad. El fondo del lago que alberga el cráter está por debajo del nivel del mar, con lo que continuamente filtra agua que, al secarse, produce la sal. Todavía puede verse la rudimentaria maquinaria que se utilizaba para su manufactura, así como las torres en ruinas del teleférico que la transportaba hasta el muelle.




Hoy las salinas tienen otro uso: los turistas pueden bañarse en sus aguas saturadas de sal y experimentar el flotamiento producido por su alta densidad, "a lo Mar Muerto". 


En 2007 hubo un intento por parte del grupo inversor italiano Stefanina (propietario de media isla) de convertir toda esta zona en un gran complejo turístico con una marina, golf, spa, hoteles, restaurantes, centros de deporte....Por suerte la cosa no progresó y, para protegerlo de esta clase de amenazas, en 2012 fue declarado Monumento Nacional por el ministro de cultura del país. Mirad en lo que hubiera acabado: es espeluznante:

En cambio, permanecerá así:

jueves, 17 de enero de 2013

Uno de enero, dia tranquilo

             
Santa Maria, Ilha do Sal, Cabo Verde. El día 1 de enero es un día de calma total en Cabo Verde, como me imagino que también lo será en el resto del mundo.


Así que hoy no hay mucha cosa que contar excepto que un año más, la vida sigue, y con ella, la pasión por la fotografía.



miércoles, 16 de enero de 2013

Fin de año 2012 con Cordas do Sol


Santa Maria, Ilha do Sal, Cabo Verde.Por fin llegó la noche tan esperada: reveillon en el hotel Morabeza en Ilha do Sal con la actuación especial de Cordas do Sol.

La velada comienza a las 19:30 h con un aperitivo en las instalaciones del hotel. El chef revisa los últimos detalles para la gran cena. Le pregunto cuál va a ser mi mesa y me indica que ésa, una perdida en un rincón. Amablemente le pido que me cambie a una mesita algo elevada y no muy lejos del escenario. Con ese carácter típicamente amable y proactivo de los caboverdianos, se preocupa, mueve esta mesa, busca otra, mira aquí y allí, y finalmente reorganiza todo para ofrecerme una con una vista magnífica. En mi país me habrían propinado un "lo siento señor, las mesas ya están asignadas y no podemos cambiarlas". Aquí no. Aquí se preocupan por las personas, ¡viva la flexibilidad de los pueblos sencillos!

Y comienza la cena. La gran mayoría de los comensales son extranjeros. Solo un pequeño grupo de caboverdianos, que parecen ser familia y allegados de los músicos, representan este país. Los europeos son de los más extravagante, algunos parecen sacados de la película del Titanic:

Antes de medianoche y durante la cena, el grupo Cordas do Sol toca a medio trapo, como música de fondo, con canciones populares del país. Unos bailarines intentan animar a este público tan sofisticado. Y es que el Morabeza es un 5 estrellas y esta cena cuesta un pastón. Afortunadamente, a mí me han hecho un precio especial por ser amigo de los músicos.

Ceuzany, la solista del grupo, alterna entre el escenario y sus amistades.

A medida que va pasando el tiempo, algunos (los más oscuros) parecen divertirse más que otros (los más pálidos).

Por fin tocan las 12 y se destapa el champán (aquí no hay uvas). Acto seguido se apagan las luces y comienza el castillo de fuegos artificiales con música de Vivaldi (menuda sofisticación).

Y por fin arranca Cordas do Sol al completo, con toda la fuerza que les caracteriza. El contagio del buen rollo es espontáneo y todos nos ponemos a bailar. Pero excepto los caboverdianos y un servidor, nadie conoce aquí ni el grupo, ni sus canciones. Nadie sabe que Cordas do Sol es en la actualidad el mejor grupo musical del país, y que solo el año pasado se llevó tres primeros premios en el concurso anual de música caboverdiana, entre ellos "a la mejor canción" Mnine da rua ma mim. Es ésta:

Pero mejor así porque al cabo de poco rato casi todos los turistas desaparecen (se van a celebrar el fin de año a su habitación, me imagino) y me quedo con los caboverdianos y Cordas. Ahora sí es una auténtica fiesta, interactiva, familiar, única, entrañable:



Los niños del país se conocen las canciones de memoria y participan del concierto.

Al cantar Mnine da rua ma mim, Ceuzany y Arlindo hacen subir al escenario a una niña para que les acompañe. Adorable. La canción habla de los niños de la calle de Praia y Mindelo, y cuenta que cualquiera de nosotros podría haber sido uno de ellos.


Al final, ya cerca de las 2 de la madrugada, Cordas, agotados, ponen fin al concierto...bueno...eso intentan, porque enseguida los pocos que quedamos coreamos al unísono "mais um ves, mais um ves, mais um ves!" hasta que Cordas cede y nos regala tres canciones más, entre ellas Sorrón sensode (abajo grabada en vivo en Lisboa; por cierto, mirad cómo se mueve Ceuzany):

Por fin se apagan las luces y la música, y comienza a correr el grogue, el ron de Santo Antao, por cierto, de donde es originario el grupo. Y cómo no, las fotos de recuerdo:



Es Nochevieja y la fiesta sigue en el pueblo. Allí me encuentro con Arlindo. Mientras tomamos el segundo grogue del año me confiesa que cuando le escribí diciéndole que igual venía a su concierto pensó "bueno, sí, ya..." y que no creía que lo hiciera. Así que le hizo mucha ilusión verme. Tanta que me invitó al año próximo allí donde dieran el concierto. Me dijo que no está acostumbrado a que los europeos conozcan sus canciones y sus letras, y que eso le ha llegado al corazón. Buena gente. ¡Feliz año 2013 a todos!