Blog fotográfico de Xavi Bartrolí sobre las islas del mundo, sus gentes y sus costumbres
lunes, 31 de octubre de 2011
La raza polinésica
Tras abandonar el oriente chino, llegaron hasta la islas Solomon, al este de Nueva Guinea, entre 4.000 y 1.300 aC, para alcanzar Vanuatu, Nueva Caledonia, Fiji, Samoa y Tonga entre 1.300 y 1.150 aC. Eran miembros de la cultura lapita, caracterizada por un cierto tipo de cerámica que ha sido la huella de su presencia por allí donde pasaron. Tras varios siglos forjando la cultura y la lengua propiamente polinésicas en esa zona, un buen día decidieron extender su presencia hacia el este, no se sabe muy bien por qué. De ese modo, y en una hazaña de navegación sin precedentes, alcanzaron las Marquesas en el año 200 aC, para desde allí abordar una vasta zona del océano Pacífico: el triángulo Hawai (200 dC), Nueva Zelanda (800 dC), Isla de Pascua (500 dC).
¿Y los rasgos de la raza? Ante todo destaca su fortaleza: son altos y fuertes como monumentos, tanto ellos como ellas. El color de su piel es moreno, tienen el pelo lacio, y los ojos saltones. En la parte de Tahiti y sus islas hay, además, mucho gen de procedencia china, porque durante una época hubo una oleada de inmigración proveniente de ese país buscando trabajo. Trabajo que aquí encontraron fácilmente pues al polinesio eso de trabajar no le parece una costumbre demasiado sana.
Por desgracia, un elevado porcentaje de la población padece de obesidad y de sus secuelas cardiovasculares. La diabetes está extendida por doquier. La dieta normal de una familia sencilla incluye principalmente productos enlatados, fritos, carne y repostería que les llega en barco de Nueva Zelanda.
¿Y la belleza de las mujeres? ¿dónde está ese prototipo de vahine que nos mostraba Hollywood en La Bounty? Ciertamente hay mujeres bellas, pero son pocas y la mayoría son démi, es decir, con algo de sangre occidental.
Por cierto, esta noche he conocido a Tumauru, Miss Bora Bora 2011. Estaba sola, sentada en un banco, mientras yo pasaba por ahí, buscando un lugar para cenar.
Pero lo que más destaca de este pueblo es el carácter amable y cariñoso de todos sus habitantes, especialmente en Polinesia francesa, aunque algo menos en Cook, Tonga o Samoa. Están siempre dispuestos a hacerte un favor, a ayudarte, a saludarte, a hacer broma, a cantar, a hablar el rato que haga falta, a darte la mano, a invitarte, vamos...a todo lo bueno. Da gusto sentirse rodeado de gente así. ia orana porinetia!
El polinesio pensante
Heiva i Bora Bora, 2ª noche de concurso
Bora Bora, Polinesia Francesa. Esta noche tiene lugar en la plaza de Vaitapé la segunda noche del Heiva i Bora Bora. Hoy actúan dos grupos: el grupo de himene (canto) de Faanui, y el grupo de otea (danza) de Amanahune.
Los himenés son cantos a capella, acompañados de percusión. Se intercalan con recitales que se han transmitido oralmente de generación en generación (‘orero). Para el foráneo resultan un poco aburridos, básicamente porque no entiendes ni papa.
Todo lo contrario ocurre con la danza, mucho más espectacular y vistosa. Curiosamente, siempre hay una nota de humor, algún bailarín que hace pallasadas, algo que encanta al público local que ríe a carcajada limpia. Todos parecen esperar ese momento.
domingo, 30 de octubre de 2011
Lanzamiento de jabalina (Pa'tiafa)
Bora Bora, Polinesia Francesa. Un vuelo temprano me ha traído a Bora Bora, la perla del Pacífico. En Vaitapé hoy tiene lugar el concurso de lanzamiento de jabalina del Heiva i Bora Bora. Los concursantes, una treintena de hombres de todas las edades vestidos tradicionalmente, tratarán de alcanzar con sus jabalinas un coco pinchado en lo alto de un palo a unos 30 m de distancia. Cada uno dispone de una veintena de jabalinas hechas a mano y marcadas con un código de bandas de colores que identifica a su propietario.
Los concursantes apuntan hacia el coco, emulando los viejos tiempos, cuando sus antepasados las utilizaban para cazar aves. La verdad es que muy pocos aciertan: dos o tres por cada sesión. A la vista de un profano, la cosa parece realmente difícil.
El coco colgado de un palo: en este caso tres jabalinas han alcanzado la diana
Los concursantes se disponen a recuperar sus jabalinas tras los intentos:
Tahiti
Ya estoy aquí, de vuelta, en te fenua, la tierra de Tahiti. Es viernes por la mañana. Como siempre, y a pesar del cansancio, me despierto muy pronto, si es que se puede decir que esta noche he llegado a dormir en algún momento. Los gallos comienzan su fiesta particular por allí las 3 de la madrugada, signo inequívoco de que me encuentro en Polinesia, por si mi mente víctima del jet-lack tenía alguna duda.
Salgo a la terraza del hotel y contemplo la silueta de Moorea con sus impresionantes picos surgiendo del mar. Es el alba. El aeropuerto está en calma. Me quedo horas contemplando el paisaje y respirando ese aire perfumado de tiaré.
Sale el sol. Mi amigo Nico Onuu me llama por teléfono para darme la bienvenida. Maeva Xavier! Viene de acompañar a su padre al aeropuerto y me ha visto desde el coche haciendo fotos en la terraza. Me comunica que ha conseguido tickets para la noche del 22 de Julio, la nuit des lauréats, la noche de gala del Heiva, el acontecimiento estrella de las fiestas y cuyas entradas se agotan con 6 meses de antelación.
¡YA!
El vuelo de Air Tahiti Nui TN7 sale a las 11:30 h hora española (u hora catalana como dicen en TV3). Allí, en Papeete son también las 11:30 h, pero 12 h antes. No hay que cambiar los relojes, solo la mentalidad.
Ayer por la noche un tsunami en las Kermadec, al NE de Nueva Zelanda, tenía alertados a los habitantes de Tonga, pero no parece que vaya a tener ningún efecto sobre Tahiti.
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