
Y ahí quedan esas casas, con sus antiguas paredes coloreadas y maderas resecadas, cediendo lentamente a las inclemencias del tiempo y la vegetación. Hoy son un regalo para el fotógrafo.





Fijaros en esta puerta, en 2008 y en 2010. Aparte de que alguien cortó las plantas del suelo (o se murieron), mirad cómo el paso del tiempo ha afectado a la madera y la pintura de la pared.
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